Venado Tuerto. — “Nadie puede estar preso sin sentencia firme”. El juez Omar
Guerra utilizó ese argumento al otorgarle la excarcelación a Deolinda Susana Maderna, una mujer que
fue condenada en primera instancia a 10 años y 8 meses de prisión por el asesinato de su amante
ocurrido hace dos años dentro de la habitación de un motel en las afueras de esta ciudad.
Ese fallo condenatorio, que surgió durante el primer juicio oral y público celebrado en esta
ciudad, fue apelado por la defensa de Maderna para que sea revisado y mientras la Cámara Penal
elabora el veredicto final, la mujer podrá esperar la sentencia definitiva en libertad.
El juez Guerra entendió para otorgarle la libertad que la acusada no intentará evadirse de la
Justicia y que durante el tiempo en que estuvo detenida mantuvo muy buena conducta. No obstante le
impuso algunas restricciones.
Crimen y castigo. El 16 de julio de 2008, Juan Leandro Chazarreta, de 59 años, fue encontrado
sin vida en el interior de una pieza del motel ubicado en el cruce de las rutas 8 y 33, en las
afueras de Venado Tuerto, a 180 kilómetros de Rosario. Tenía cuatro balas en el cráneo y otras dos
habían perforado las paredes de la habitación.
La principal imputada por ese crimen fue su amante, Susana Maderna, de 31 años.
Durante la audiencia en la que se juzgó a la mujer quedó descartado que la muerte de Chazarreta
hubiera sido consecuencia de un suicidio, y el juez de Sentencia Guerra le impuso a la acusada 10
años y 8 meses de prisión por entender que fue autora material del crimen. Santiago Ruiz, defensor
de Maderna, objetó esa resolución y presentó una apelación ante la Cámara al sostener que su
clienta no tuvo “absolutamente nada que ver con el crimen”.
Ayer el tribunal volvió a reunirse en Venado Tuerto a instancias de un pedido concreto de Ruiz:
que Maderna recupere la libertad hasta la sentencia firme. Ruiz justificó el pedido de
excarcelación al sostener en el recinto que su clienta “no representa peligro alguno para el
proceso, es una persona muy querida en su barrio y además no tiene posibilidades ni parientes en el
exterior como para intentar escaparse”.
Rechazo. El fiscal Jorge Pozzi rechazó ese planteo defensivo, y por el contrario sostuvo que
existen motivos suficientes para que eso no suceda. “Llama la atención que no se pidió la
excarcelación en todo el proceso de instrucción y a pocos días de que Maderna tenga sentencia firme
lo hagan”, alegó.
Tras escuchar las opiniones de las partes, el juez Guerra expuso los motivos por los que dejaba
en libertad a Susana. “Estamos pasando de un sistema judicial inquisitorio a uno vinculado a
los derechos humanos contemplados en tratados internacionales y nacionales. Nadie puede estar preso
sin sentencia firme”.
Guerra, quien ocupó el lugar que dejó vacante Carlos Fraticelli en Rufino, dictaminó que la
acusada no deberá moverse bajo ningún motivo del radio urbano de Venado Tuerto. Cada semana tendrá
que notificarse en la comisaría de su jurisdicción y nombrará un tutor que no puede ser su marido.
Además cumplirá arresto domiciliario desde las 22 horas hasta las 7.
En los fundamentos para conceder la libertad a Maderna, Guerra mencionó la conducta presentada
por la acusada. El informe socio-ambiental de la policía habla de una mujer sin problemas con el
entorno familiar o con vecinos. Lo mismo dijeron en la Alcaidía de Melincué. Su comportamiento fue
catalogado como muy bueno.
Una mañana de hotel. El cuerpo sin vida de Chazarreta fue encontrado por el encargado del motel
CC, actualmente cerrado. El hombre había arribado al lugar cerca de las 8.30 del miércoles 16 de
julio de 2008 junto a una mujer. Tras solicitar un turno al empleado del albergue, ingresaron a la
habitación con forma de iglú.
La pareja estuvo en ese lugar cerca de dos horas. Cuando se cumplió el turno, el encargado llamó
a la habitación pero nadie le respondió. Entonces fue hacia allí y encontró el cadáver del empleado
municipal.
Estaba desnudo y en medio de un charco de sangre. A su lado había un revólver calibre 32 con el
cual se efectuaron 6 disparos, dos de los cuales dieron en las paredes y el resto en el cráneo de
la víctima. Para entonces la mujer ya había huido. Horas después se presentó y adujo que Chazarreta
se había suicidado.