Sistemáticamente, cada tres meses aumenta todo y el carrusel sigue girando. Parece ser que en nuestra querida República la inflación es una enfermedad incurable. Es como si viviéramos en la rueda gigante del parque de diversiones, a veces estamos arriba y otras veces abajo y nunca avanzamos. Lo mismo sucede con los precios, en algún momento los precios quedan arriba y los salarios abajo, en forma constante. ¿No sería más convincente dejar en claro las reglas de juego, donde las partes se comprometan a no subir los precios y los salarios, por lo menos en esta etapa y durante los próximos cuatro años? ¿No sería mejor un control adulto, para que de una buena vez logremos una Nación seria? Con qué envidia observo que en países del Primer Mundo las más grandes fortunas están destinando grandes presupuestos para estudios referentes a enfrentar esa sociedad en el futuro que se avecina. Mientras acá todavía se siguen acumulando las riquezas, cada vez en menos manos, haciéndonos creer que la culpa de todos los males la tiene la clase media. Yo creo que merecemos una clara explicación de lo que significa ser clase media, pues no es solamente tener dinero, sino también tener buena educación, buena formación laboral, etcétera. Por otra parte, se sabe que a los países del Primer Mundo la clase media los hace grandes. ¿Cómo es posible que no nos demos cuenta de que con esta inflación que vivimos, se licúan constantemente todos los aumentos de sueldo conseguidos y a conseguir? Como dicen en los países serios, Argentina es un país muy rico pero está lleno de habitantes pobres.



























