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Central va por un resultado positivo ante Boca, un gran envión en la previa del clásico

Central ya tuvo una prueba de características similares en el Monumental. Y si bien pudo convivir con la presión del entorno, no lo pudo rubricar en el resultado.

Domingo 13 de Octubre de 2013

En la proyección de un partido ideal, La Bombonera es un escenario propicio para que Central renueve sus credenciales de equipo de primera división y deje atrás definitivamente las dudas que siempre genera la pelea por volver a ser. Si se traza la perspectiva de un compromiso complicado, la cancha de Boca se puede transformar en un suplicio. En el fútbol argentino la cosa no suele ser tan extremista, pero esas son las dos puntas sobre las que tendrá que hacer equilibrio Central hoy para que la victoria sobre Lanús, la serie de tres partidos sin derrotas y la previa del clásico no atenten contra los incipientes síntomas de recuperación que ofreció el equipo de Russo en las últimas fechas.

Probablemente sea un partido en el que la primera bolilla sea anímica. Una especie de examen teórico que otorgue el pasaje a la práctica. Una vez superado ese impacto, el desarrollo debería ofrecer alternativas para un equipo que hace un culto del vértigo, pero que por ahora desprecia la pausa para la generación de juego. Justamente todo lo contrario a su rival.

Central ya tuvo una prueba de características similares en el Monumental. Y si bien pudo convivir con la presión del entorno, no lo pudo rubricar en el resultado. Un único lapsus lo dejó sin nada. Parecido, pero diferente a la vez. Hay coincidencias en la previa que asemejan aquel partido con este. Pero el presente de Boca lo hace algo distinto. Lanzado en la búsqueda del campeonato tras ganarle a River, el equipo de Bianchi seguramente encontrará razones anímicas al comienzo del partido para intentar ejercer un dominio territorial que ponga a Boca contra Caranta.

Es una presunción incomprobable, como todas, de antemano, pero un ítem a tener en cuenta. Una especie de sofocón inicial que puede transformarse en una ventisca pasajera si Central sabe y puede capear ese temporal.

Saber y poder, dos verbos que el equipo de Russo debe entrelazar para sacar rédito de las deficiencias de su rival. Que las tiene y muchas.

Central sabe qué es lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. El desafío es que los intérpretes estén a la altura de las circunstancias. Ni más ni menos. A propósito, la marca de Ballini sobre Riquelme representará un porcentaje alto en la calificación de la estrategia. Puede transforme en el núcleo del partido. La progresión del equipo de Russo por los laterales también puede representar un costo carísimo para los de Bianchi si no lo contienen.

Párrafo aparte para la dupla Martínez-Gigliotti. Están en un gran momento. Y hasta pueden disimular la ausencia de Riquelme si es que el generador de juego xeneize es absorbido por la marca.

Puntualizaciones estratégicas y rendimientos individuales al margen, Boca es el favorito. Lo establece la tabla de posiciones y también el presente de cada uno de los equipos. Pero en el fútbol argentino nunca se sabe. Por suerte. 

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