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Central mostró su peor versión y perdió con justicia ante un débil Tigre

El Canalla fue una sombra y cayó 2 a 0. No tuvo respuestas futbolísticas ni anímicas, y sufrió su tercera derrota consecutiva. El propio Russo admitió que la reacción debe aparecer urgente.

Lunes 16 de Septiembre de 2013

Central llegó preocupado a Tigre, con la necesidad de ganar ante un rival que se presuponía accesible. Pero tras los noventa minutos, lejos de que surjan respuestas satisfactorias, los problemas se agudizaron dentro de la cancha. El Canalla mostró una imagen muy pobre, ahondó sus males futbolísticos y ahora sí se metió decididamente en una mala racha de resultados y rendimientos. Desmejoró en todo sentido. No jugó a nada y perdió bien por 2 a 0 ante un Matador que llegó con respirador artificial y salió caminando del campo de juego con la frente bien alta. El escenario opuesto le quedó a Central, que encadenó tres derrotas al hilo (ante Colón y San Lorenzo) y no remonta posiciones en la tabla que todavía es pronto para mirar, pero que nadie quiere nombrar en Arroyito. Las respuestas en el juego deben aparecer urgente. El propio Russo lo admitió antes de dejar el Monumental de Victoria.

El primer tiempo fue literalmente un mamarracho y un preludio de lo que vendría para Central. Mucha fricción, imprecisiones, chambonadas y todo tipo de desaciertos fueron el cóctel que terminó de sentenciar al Canalla. Tigre es uno de los peores equipos de la categoría y por eso toma mayor relevancia la falta de recursos auriazules para sacar adelante el partido.

Así el equipo de Russo estuvo partido, errático y con producciones individuales demasiado precarias. Los defensores le dieron para arriba y renegaron más de la cuenta con Pérez García, Sand y Ramiro Leone, los tres jugadores con los que el local ganó los tres puntos puntos.

Claro que de nuevo el mayor déficit auriazul estuvo en el mediocampo. El doble cinco Ballini-Nery Domínguez fue contraproducente porque ni cortó, ni generó juego. Encima ni Lagos y Pol Fernández aportaron soluciones por las bandas. Y con Niell y Luna corriendo arriba como quijotes fue imposible que la historia tenga otro desenlace.

En la etapa inicial Sand sacó un tiro envenenado y lo cerró justo Donatti. Central nunca estuvo ni cerca de poner en aprietos a Javier García. En esa mediocridad lacerante se fueron al descanso.

El complemento fue más gris que el cielo para la visita. Ya a los 5 minutos Sand maniobró con una facilidad absoluta y la cedió al área para el ingreso por derecha de Leone, que sin marcas cruzó la pelota sobre el achique desesperado de Caranta. Era el 1 a 0. Russo mandó a la cancha a Becker por un Pol Fernández que hizo poco y nada, como el resto.

Central seguía siendo un manojo de voluntades, sin el mínimo apego a un plan de juego colectivo. Entonces llegó lo se veía venir, no tanto por los méritos de Tigre, sino por las alarmantes limitaciones de un equipo que pareció no tener reserva anímica para forzar el resultado. Un lujo de Emiliano Ellacópulos, que se la picó a Caranta entrando como pancho por su casa a los 18’, terminó de hundir a Central.

Como un alma en pena, algo que hasta ahora jamás se había visto en Central en lo que va del torneo, los auriazules sacaron la bandera blanca de la rendición. Tal fue la pobreza del equipo de Arroyito que recién a los 23’ del esa etapa armó una jugada con relativo peligro. Desbordó Becker, la bajó Lagos y le dio mordido Luna por arriba.

Central estuvo como el clima. Inestable. Gris. Desmejorado. Y deberá reaccionar urgente. Debe dejar de ser accesible para los adversario porque de lo contrario seguirá sufriendo.

Trucco tuvo una mala tarde para ambos lados

La actuación de Silvio Trucco dejó mucho que desear. Dirigió mal para los dos. Tiene el atenuante que la cancha estaba difícil, pero falló en muchas jugadas. En el primer tiempo obvió un claro agarrón a Luna dentro del áera, además de hacer de cada jugada una ceremonia, con demasiadas indicaciones. Le faltaron varias tarjetas, entre ellas a Matías Ballini, en lo que fue uno de los errores más graves. El volante canalla estaba amonestados y en el complemento cometió una dura infracción, que mereció la segunda tarjeta. Una tarde floja del juez.

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