Como hincha de Rosario Central (aclaro que no soy socio porque resido fuera de Rosario) contemplo, al igual que toda la hinchada canalla, el lamentable presente de nuestro club. Las lógicas expectativas que teníamos cuando comenzó este campeonato, en el cual nos había dejado inmersos la soberbia e ineptitud de la comisión anterior, ya son historia. Transcurridas ocho fechas, la realidad es bien distinta. Tal es así, que si el campeonato terminase en este momento, estaríamos descendiendo a la categoría inferior. Por ello, me permito llamar a la reflexión de la comisión directiva, desde el presidente hacia abajo para que den el golpe de timón rápido y necesario que el equipo necesita. Está claro (como dijo un referente importante después del partido con Ferro) que el equipo no se sabe a qué juega; que los jugadores, tal vez confundidos, con los contínuos cambios de esquema a que los somete el técnico durante los entrenamientos, cuando salen a jugar el partido no tienen la más mínima idea sobre qué hacer ni dónde ubicarse. Esto lo puede apreciar el espectador más inadvertido. Además, los resultados están a la vista. Esta es la peor campaña de Central en las cuatro ocasiones en que militó en esta categoría. ¿Qué hacer entonces? Por fortuna, actualmente Central cuenta con un plantel en cantidad y calidad suficientes. Quién no está a la altura de las circunstancias es el técnico. Hace bien la comisión en no perder la calma, pero debe actuar y de inmediato. Los tiempos ya se han agotado. Es verdad, que el cambio de técnico, por sí solo, no garantiza nada. Lo que sí está garantizado, es que de continuar con el actual panorama, quién sabe qué podemos estar lamentando a mediano plazo y ni soñar con el regreso a primera. Central necesita un técnico que tenga recursos y que no haga solamente "cuernitos".



























