Según el diccionario, mascota es persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte. La palabra proviene del francés "mascotte" que significa amuleto, y tiene sus raíces en la lengua provenzal: mascotte-masco que significa bruja. El vocablo se popularizó cuando el compositor francés Edmond Audran estrenó con gran éxito su opereta "La Mascotte" el 30 de diciembre de 1880 en París. Acostumbramos llamar mascotas a animales domésticos que conviven con los seres humanos, quienes los conservan con el propósito de brindar compañía o por el disfrute del poseedor. Los más populares son los perros y los gatos. También aves de canto, hamsters, loros, tortugas, entre otros. Ahora bien, la muerte de una mascota puede ser un acontecimiento profundamente doloroso para quienes conviven con ella. El impacto depende de cada persona y de su edad, pero podría afirmarse que hay dos grupos especialmente vulnerables: los ancianos y los niños. Al sentimiento de pesar por la pérdida de quien ha sido durante años nuestro fiel compañero se suma la preocupación por dónde enterrarlo. La ordenanza municipal 5905 del 16 de noviembre de 1994 dispone en su artículo 1º la creación del "Cementerio de Rosario para pequeñas mascotas". El Departamento Ejecutivo aún no reglamentó su ejecución pese a los reclamos judiciales de la Agrupación Protectora de Animales, la Asociación Defensora de la Fauna y otras entidades. En agosto de 2011 la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial otorgó a la Municipalidad 360 días corridos para poner en funcionamiento el cementerio de mascotas, y 240 días corridos para abrir la Guardería Municipal Transitoria de Animales creada por la ordenanza 5904/94. Más de 17 años para ejecutar estas ordenanzas parecen dar la razón a quienes sostienen que es fácil poner la acción en palabras, y que lo difícil es poner las palabras en acción.



























