Hace unos meses concurrí al cementerio La Piedad a visitar a mi padre y hermano y me encontré con algo muy desagradable, el nicho que tengo arrendado y cuyos impuestos abono en tiempo y forma, se encontraba en un estado deprimente. Sin la tapa, quedando expuestos ambos cajones, sin dudas un hecho muy desagradable y doloroso para mi madre quien es una señora mayor. Por este motivo y otros, decidimos trasladar a nuestros familiares a otro cementerio de la ciudad. Solicitamos los permisos y requisitos necesarios y el 28 de junio los restos de mi padre y hermano llegaron al cementerio El Salvador y por negligencia del inspector, los restos de mi hermano tuvieron que regresar a La Piedad sin trámite alguno. ¿No sería bueno poner personas idóneas en el cargo de director de dicho cementerio?


























