Un viejo adagio latino reza que un "traductor puede ser un traidor". No obstante el esmero e idoneidad del traductor literario para transmitir fielmente el texto en cuestión, es muy difícil y, a veces, es casi imposible no apartarse del mensaje originario del autor traducido. Por ejemplo: los giros idiomáticos, modismos regionales del idioma en que fue escrita una obra dificultan la tarea del traductor. Pero otras veces las traducciones de palabras aisladas y descontextualizadas pueden llevar a errores conceptuales que desvirtúan totalmente el significado de aquellas. Me refiero a dos términos muy en boga en el campo de la física y de la medicina, como son "la partícula de Dios" y "las células madre", respectivamente. Los físicos, ingenieros, matemáticos e investigadores que buscan hallar la partícula subatómica a través del acelerador de partículas, lo hacen en función de descubrir los fenómenos que dieron origen al universo, desde el punto de vista de la ciencia. De ningún modo es su objetivo llegar "hasta la verdad suprema o develada", concepciones que corresponden a la órbita de las religiones y que nunca fue el motivo de las investigaciones citadas. Toda esta confusión proviene de una traducción parcial del término inglés "godmman particle". Como "godmann" es considerada una palabra "poco académica", se la acortó a "god particle", que significa, en definitiva, partícula de Dios. De allí todas las elucubraciones posibles e imaginables atribuibles, erróneamente, a los autores del proyecto. Otra palabra mal traducida es la referida a la Stem Cells, muy utilizada actualmente en medicina y traducidas como "células madre". La traducción de Stem Cell es células troncales, también homologadas como células troncales o primordiales. Existen las células troncales embrionarias, las células troncales adultas y las inducidas. Las primeras son totipotenciales y las segundas multipotenciales, haciendo una apretada síntesis, ya que no motiva la presente realizar una nota de carácter científico. Lo importante a remarcar es que ambas traducciones, mal realizadas, dan pie a argumentaciones y planteos que nada tienen que ver con el tema en cuestión. De allí, la importancia del correcto empleo de las palabras, para que contribuyan a un mejor aprovechamiento de las investigaciones que se hallan en curso.



























