Un matrimonio estadounidense, acusado de haber perpetrado al menos 40 homicidios en Centroamérica, fue trasladado ayer de Nicaragua a la ciudad de Panamá. William Cortez y su esposa Jeana fueron muy parcos en sus declaraciones tras descender del avión que los llevó de la zona nicaragüense limítrofe con Costa Rica.
Los Cortez ingresaron a la sede de Dirección de Información Policial escoltados por agentes de la Unidad de Fuerzas Especiales, de Panamá, quienes tenían el rostro cubierto con pasamontañas.
Cortez, conocido como “Wild Bill”, es acusado de cometer varios crímenes en Panamá, en los que habría sido asistido por su mujer.
A su arribo a la capital panameña, para ser interrogados, los estadounidense dejaron entrever cansancio. “Wild Bill” se limitó a responder que agradecía la hospitalidad de la gente de este país. “No quiero hablar más”, aclaró sin embargo, en forma tajante.
Antes de la llegada de los detenidos a Panamá, el presidente de la república, Ricardo Martinelli, aseguró que a la pareja criminal “le caerá todo el peso de la ley”.
Los fugitivos estadounidenses fueron capturados por militares nicaragüenses cuando viajaban en una lancha sobre el sureño río San Juan, fronterizo con Costa Rica, después de abandonar Panamá donde se los acusa de numerosos crímenes.
Según versiones de la prensa, a la pareja se la responsabiliza de unos 40 homicidios en México, Belice, Costa Rica y Panamá, ejecutados en su mayoría a extranjeros sin familia y dueños de valiosas propiedades.
La modalidad usada para atraerlos era la celebración de fiestas en su casa en la turística isla Colón, en la caribeña zona de Bocas del Toro, donde el matrimonio establecía supuestos contactos de negocios con sus víctimas, a las que finalmente asesinaban y se apoderaban de sus títulos. l




























