El artículo escrito por Damián Dannini el 28 de enero en este diario llamó mi atención desde el título, aunque sobre todo, porque califica al hombre como lo más maravilloso de la naturaleza. Soy consciente del matiz religioso del artículo, aspecto en el que prefiero no incursionar. Sin embargo es difícil evitarlo sin reflexionar respecto de su contenido. Y su contenido, al calificar al ser humano como algo maravilloso, es algo que no tengo más remedio que comentar. El autor nos solicita que prestemos atención a las virtudes mientras descartamos todo aquello que evidencia que el hombre dista de ser la maravilla que proclama. Sin embargo, considerar sólo los aspectos positivos ¿no es acaso también una generalización? Si hemos de considerar al ser humano, debemos de hacerlo con lo bueno y lo malo, y ver adónde nos lleva eso. Y por desgracia la historia de la humanidad no nos deja muy bien parados: a lo largo de nuestra historia y a grandes rasgos, distamos mucho de poder autocalificarnos como maravilla. Guerras, persecuciones, odio, discriminación, soberbia, indiferencia son lamentablemente la marca de nuestra humanidad. Como dijo el célebre pensador Aristóteles, la única verdad es la realidad. Y esta es nuestra realidad. Trabajemos para cambiarla, desde la aceptación de los hechos.































