La criminalidad juvenil se encuentra en alza. Muchos son los factores que contribuyen a ese peligroso crecimiento que ha incrementado los costos carcelarios en un nivel difícil de ser sostenido por el Estado. El encarcelamiento ha creado una puerta giratoria de presos y ex presos que salen y entran empujados por la droga y otros flagelos. Urge reducir la población carcelaria; para ello habría que considerar el encarcelamiento como última instancia, volcando los escasos recursos del país a la prevención de la drogadicción, combatir la pobreza y procurar fuentes de trabajo y vivienda para ex presos. Sería necesario tomar otras medidas en lugar de la detención en cárceles de personas no violentas, entre ellas la de aquellas que se encuentran procesadas sin sentencia como consecuencia de la guerra librada en los setenta. La mayoría personas mayores, militares que se han subordinado a las disposiciones legales y no han resistido lo dispuesto por la justicia. Se contribuiría de este modo a reducir los gastos del Estado permitiendo que esos recursos sean reasignados a las urgentes acciones de prevención y ayuda que he mencionado.
Jorge Augusto Cardoso
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