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Bolivia lanzó con éxito su primer satélite de comunicaciones desde una base de China

Despegó desde el sudoeste del país asiático. El aparato permitirá a los moradores de más de un millón de viviendas acceder a internet, principalmente en las áreas rurales.

Sábado 21 de Diciembre de 2013

Bolivia lanzó con éxito su primer satélite de comunicaciones, anunció el presidente Evo Morales desde una base del sudoeste de China donde se efectuó el despegue ayer.

"Estoy muy contento, satisfecho, emocionado" por "el lanzamiento exitoso" del satélite Tupac Katari, dijo Morales, que festejaba así el acceso de Bolivia, uno de los países más pobres de América latina, a la era espacial.

El cohete Larga Marcha había despegado anoche de la base de Xichang (provincia de Sichuan, sur de China) y la cuenta regresiva y la ignición fueron seguidas por miles de bolivianos gracias a pantallas gigantes instaladas en La Paz y otras ciudades.

Poco después, la estación de Amachuma, a 4.000 metros de altitud y a unos 30 kilómetros de La Paz, indicó que ya estaba recibiendo las señales para rastrear al satélite, que debe colocarse dentro de dos semanas en su órbita geostacionaria definitiva para empezar a operar en marzo.

"Estamos recibiendo ya todas las señales del satélite correctamente, ya lo hemos podido rastrear" y localizar, dijo una técnica de la estación, Alejandra Lora, a la televisión estatal red TVB.

El Tupac Katari (que debe su nombre a un guerrero aymara del siglo XVIII que combatió la dominación española) es un satélite de 5,3 toneladas de peso, de 2,36 metros de largo y 2,1 metros de ancho. Su vida útil será de 15 años.

El aparato consta de 30 canales y operará en tres frecuencias. La primera será empleada para cubrir gran parte del territorio boliviano en servicios de internet, la segunda cubrirá emisiones de radio y comunicación, y la tercera servirá para alquilar diferentes tipos de transmisiones a países vecinos.

Dos estaciones en tierra en La Paz y Santa Cruz monitorearán su funcionamiento.

Debería beneficiar a un 30 por ciento de la población de Bolivia (un país de diez millones de habitantes), principalmente de zonas rurales que no acceden a comunicaciones, ni a internet.

"Este satélite va a dar cobertura a toda el área rural. Más de 1,3 millón de viviendas y su población van a tener acceso a estos servicios y va a permitirnos cerrar una brecha de comunicaciones, de acceso a educación y servicios de salud", dijo a la AFP la ministra de Planificación de Bolivia, Viviana Caro, quien también asistió al lanzamiento.

En la plaza de Armas de La Paz miles de bolivianos siguieron el evento en directo, y celebraron y lloraron de emoción tras ver despegar el cohete que llevaba el satélite.

"Dan ganas de llorar", comentó a la AFP René Vallejos, de 75 años, y rompió en lágrimas. "Siento una gran emoción por el país", dijo.

Campesinos e indígenas, que se dedican a la agricultura y tienen apenas servicios básicos, representan casi el 40 por ciento de los 10 millones de bolivianos, en un país en el que 60 por ciento de la población vive en la pobreza.

La inversión de parte del gobierno boliviano fue cuestionada por la oposición que consideró muy elevado el costo del aparato en un país con tantas urgencias sociales.

La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, a través de su subsidiaria Great Wall (Gran Muralla), fue la encargada de la fabricación y el lanzamiento del satélite.

El costo del proyecto fue de 300 millones de dólares, 256 millones financiados por China y 44 millones por Bolivia.

La mayor parte de esa suma (295,4 millones) estuvo destinada al artefacto tecnológico y el resto a obras de infraestructura, como las dos estaciones en tierra, según datos oficiales bolivianos.

Brasil y China ya lanzaron exitosamente tres satélites de observación de la Tierra.

También Venezuela tiene dos satélites en órbita (de telecomunicaciones y de observación remota) de forma conjunta con China.

Nicaragua se encuentra en discusiones para desarrollar un potencial satélite de telecomunicaciones y Bolivia ya tiene proyectado la construcción de un segundo satélite de observación terrestre en conjunto con China. Argentina y Ecuador lanzaron este año sus nanosatélites, CubeBug-1 y Pegaso respectivamente, en cohetes Larga Marcha 2D.

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