"Cruza los dedos, toca madera, no pases por debajo de esa escalera" dice Serrat. Y es cierto, si esperamos que los funcionarios nos protejan, estamos perdidos. Otra vez un boliche. Beara tergiversaba rubro, estaba habilitado como casa de fiestas privadas y sin embargo cobraban entrada a recitales y se bailaba. Dijo el jefe de Gabinete porteño: "Se pagara o no entrada el accidente habría sucedido igual". Dice el sentido común: si se hubiera cumplido con la ley no habría habido recital, no se habría cobrado entrada y el accidente no hubiera sucedido. En Rosario, cualquier vecino o concurrente a boliches sabe que la tergiversación de rubro es común, se habilita como bar con amenización musical (trámite más sencillo) y en la práctica se baila sin que haya controles. El propio director de Inspección reconoció que cuando los inspectores llegan bajan la música, podemos pensar que también dejan de bailar, si lo saben y no pueden controlar, renuncien. En Tucumán y San Martín están reformando totalmente un boliche sin exhibir el aviso de obra correspondiente, un vecino lo denunció en Obras Particulares y ellos "no vieron nada". Imposible. En habilitaciones tampoco saben que algo vaya a habilitarse allí (ya salió en el diario hasta el nombre: Marte) ni bajo qué rubro. Hasta que tomen la decisión política de proteger vecinos y no intereses, sigamos tocando madera.



























