Enfoque

Boleta única a la santafesina

Un grupo de políticos salió a reclamar en medio del cronograma electoral la implementación de la boleta única a nivel nacional. En la provincia este sistema de votación cumplió diez años. ¿Qué balance se puede hacer? ¿Cuál fue el impacto sobre la conducta electoral? ¿Por qué el modelo de Córdoba es diferente?

Lunes 05 de Julio de 2021

En pleno cronograma de elecciones proponer que cambien las reglas del juego electoral no sintoniza mucho con un discurso de defensa de las instituciones democráticas. Por eso, llamó la atención la difusión el 28 de junio pasado de un documento firmado por un grupo de 170 políticos de distintos partidos y distritos del país pidiendo que se trate y apruebe en el Congreso un proyecto de ley para utilizar la boleta única papel en las elecciones nacionales. ¿Quiénes son los 21 políticos santafesinos que suscribieron este reclamo? ¿Sería un verdadero avance implementar a nivel nacional la boleta única en lugar de la partidaria? ¿Cuál es el balance de la boleta única que rige desde 2011 en la provincia de Santa Fe? ¿Cuál es la sustancial diferencia de cómo se implementa este sistema en Córdoba? ¿El voto cruzado que se viene dando en los comicios provinciales de Santa Fe es una decisión deliberada del electorado o resultado del sistema electoral? ¿No se está sobreestimando el rol de los sistemas electorales pensando que solucionan los problemas de representación política? Preguntas y más preguntas. Aquí van algunas respuestas.

Mediante un comunicado difundido el lunes pasado, más de 170 políticos de distintos partidos (PJ, UCR, PRO, socialistas, Coalición Cívica y fuerzas provinciales) que participan de la Red de Acción Política (RAP) reclamaron la aprobación por parte del Congreso de un proyecto de ley de boleta única papel. "No hay motivos para que sigamos votando con el sistema actual de boleta partidaria", exhorta el comunicado. Y añade que la boleta única ya ha sido utilizada “exitosamente” en las elecciones provinciales de Santa Fe y Córdoba, los dos distritos que implementaron este sistema.

Entre las “numerosas ventajas” respecto de la actual boleta partidaria que rige a nivel nacional (modalidad de votación que se sigue utilizando en países como Francia, Suecia, España, Noruega, Uruguay e Israel, entre otros) estos legisladores sostienen que es “más barato” ya que su implementación “le ahorraría al menos $3 mil millones al Estado, lo que equivaldría a 3 millones de vacunas", comparan. “Y si se llegase a aprobar su uso este año, resultaría mucho más compatible con los requerimientos de cuidado y distanciamiento social que demanda la pandemia de Covid-19”, agregan. También plantean que la boleta única “otorga mayor transparencia y equidad al eliminar que los partidos tengan que imprimir boletas, y reducir los recursos humanos necesarios para repartirlas y ejercer la fiscalización”.

Entre los dirigentes santafesinos que respaldan este pedido para que la boleta única se implemente también en los comicios nacionales están el líder de Creo Pablo Javkin (intendente de Rosario); los peronistas Alejandro Grandinetti (secretario de Turismo provincial), Danilo Capitani (ministro de Desarrollo Social de Santa Fe), Luis Castellano (intendente de Rafaela), Alcides Calvo (senador provincial por Castellanos) y Rubén Pirola (senador por Las Colonias); los socialistas Enrique Estévez (diputado nacional), Clara García (diputada provincial), Emilio Jatón (intendente de Santa Fe), Verónica Irizar (concejala de Rosario), Alicia Ciciliani, Mónica Fein y Horacio Ghirardi; los radicales Dionisio Scarpin (intendente de Avellaneda), Martín Rosúa, Jorge Henn y Hugo Marcucci; los dirigentes del PRO Roy López Molina (concejal de Rosario), Luciano Laspina (diputado nacional) y Ricardo Spinozzi; y la integrante del GEN Mónica Peralta (diputada provincial).

https://twitter.com/pablojavkin/status/1409567952207290376

Los especialistas advierten que todos los sistemas electorales tienen ventajas y desventajas. Por eso, ahora que un grupo de políticos plantea la implementación de la boleta única a nivel nacional habría que hacer un balance de cómo funcionó en los comicios provinciales a diez años de su implementación en Santa Fe. Ver sus virtudes y defectos.

Una mayoría de la dirigencia política de Santa Fe defiende a rajatabla la implementación de la boleta única. A la hora de hacer un balance sostienen que fue “exitosa” desde sus inicios. Afirman que entre los beneficios que trajo están la eliminación de la impresión de boletas partidarias, una mayor autonomía para el votante a la hora de elegir y evitar el robo de boletas de los partidos que carecen de fiscales en los centros de votación (con lo cual los votantes se encuentran con toda la oferta el día de la elección).

Pero la boleta única, así como solucionó algunos problemas, generó otros, al menos la versión santafesina que alienta la fragmentación partidaria y la aparición de outsiders, a diferencia de la cordobesa.

La gran diferencia entre ambas es cómo organizan la información para facilitar o dificultar la elección de distintas opciones electorales. En Santa Fe se utilizan boletas separadas para cada uno de los cargos a elegir (por ejemplo, gobernador y vice, diputados, senadores, intendente, concejales) funcionando en los hechos como elecciones separadas y simultáneas. Esto propende a una mayor personalización, al centrar los comicios en los candidatos y no en los partidos induciendo desde el propio sistema al voto cruzado. En Córdoba, en cambio, se implementó una boleta única más cercana a la partidaria porque incorpora en una misma papeleta todas las categorías a elegir. Y permite votar por una lista completa de una fuerza política marcando solamente una cruz en el casillero de la imagen del símbolo partidario, disminuyendo la posibilidad del “corte” de boleta.

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En la boleta única cordobesa los candidatos para cargos ejecutivos y legislativos se ven juntos, y se permite votar la lista completa.

En la boleta única cordobesa los candidatos para cargos ejecutivos y legislativos se ven juntos, y se permite votar la lista completa.

Las boletas que se usan en Santa Fe y Córdoba generan resultados muy distintos. Cuando los candidatos para cargos ejecutivos y legislativos se ven juntos, como en la lista sábana partidaria o la boleta única usada en Córdoba, es altamente improbable que se los separe con el voto. Cuando aparecen separados, como en la boleta única de Santa Fe, la probabilidad de que el voto los separe aumenta”, señalan los politólogos Marcelo Leiras y Ernesto Calvo, en un trabajo publicado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Esto explica la diferencia que se registró en 2011 y 2019 en los resultados de las elecciones a gobernador y diputados provinciales. En 2011 ganó la Gobernación el socialista Antonio Bonfatti, pero en diputados triunfó la lista que encabezaba la peronista María Eugenia Bielsa. Y en 2019 el peronista Omar Perotti se impuso para gobernador, mientras que la nómina que encabezaba Miguel Lifschitz venció en los comicios para Diputados. Incluso, en 2019 se vio cómo la boleta única a la santafesina también potenció la aparición de mediáticos en la política e hizo proliferar sellos de goma (partidos políticos que tienen personería jurídica, sin vida propia ni afiliados activos) que se montan sobre candidaturas de famosos, que se ven potenciadas porque sus fotos aparecen en las boletas. Es el caso de la modelo y mediática Amalia Granata, que se postuló como primera candidata a diputada provincial por el hasta ese momento desconocido partido Unite por la Familia y la Vida –que ni siquiera tenía candidato a gobernador– y desplazó del tercer lugar en el resultado electoral a la nómina del macrismo. ¿Acaso no se desvirtúa la representación política de la sociedad santafesina que Juntos por el Cambio salga cuarto en una elección provincial? La boleta única no parece ser tan “exitosa” en este sentido.

“Hagamos un balance de los diez años de boleta única en Santa Fe: ¿qué beneficios trajo? Para mí tiene más contraindicaciones que beneficios. Los problemas de la democracia siguen. Promueve la candidatura de famosos, que es un problema de la política por no dar respuestas, pero que la boleta única alienta. Y también genera un problema de gobernabilidad. Un Ejecutivo tiene que tener sus leyes para poder gobernar. Perotti sacó el 42% de los votos y solo tiene siete diputados porque la boleta única induce a la fragmentación del voto. El sistema electoral tiene que favorecer la gobernabilidad”, advierte el filósofo y profesor de la UNR Juan Giani.

Al analizar los sistemas de votación, Leiras también se pregunta: “¿Está bien o está mal tener un gobernador con una Legislatura opositora? Esto no es un problema si uno vota lo que quiere, aunque genera un problema de roce entre dos poderes que no es muy saludable. Sobre todo, porque parece que el electorado fue inducido por votar con boletas distintas. Si votás a cierto candidato a gobernador no tiene mucho sentido que no le des el apoyo legislativo que necesita esa candidatura. No es que cada votante tiene su voto armado en la cabecita o el corazón y entonces llega al cuarto oscuro, sino que nuestra opción muchas veces también está definida por lo que nos muestran ahí, por cómo se presenta la información. Si el sistema te permite votar lista completa o no, si te induce a votar separado o no; votar en blanco o no. Todas estas cosas sí tienen un impacto muy significativo en el resultado. La impresión que tengo es que el voto cruzado es resultado de este sistema de boleta única y no una decisión deliberada del electorado” (ver acá).

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Giani advierte que “la boleta única tendría sentido en un contexto de un sistema electoral tramposo, con fraudes habituales y falta de transparencia. Pero ese no es el caso de Argentina, absolutamente. Una virtud que le veo es que el control de los comicios está concentrado en el Estado. Con lo cual me parece bien que los partidos chicos que no tienen un sistema de fiscales defiendan este sistema de votación. No es desdeñable esta ventaja, pero es la única que le veo. Ahora, ¿querés ser gobernador o intendente y no podés ni siquiera fiscalizar unas elecciones?”.

Y añade: “El resto son todas desventajas. Es un sistema que induce al debilitamiento de los partidos. Favorece que votés personas y no proyectos, ideologías ni contratos programáticos. Alienta al voto fragmentado. La elección está centrada en el nivel de simpatía que le tenés a una persona”.

“Ahora, la principal razón de quienes impulsan la boleta única es supuestamente que la lista sábana disimula a los candidatos impresentables y la primera los obstaculiza. Pero eso no es verdad. En la boleta única puede aparecer un buen candidato encabezando la lista de legisladores y en el cuarto lugar un ladrón. Para eso prefiero un sistema de tachas. Y encima en la boleta única solo aparecen los nombres de los tres primeros candidatos a diputados y concejales, y en cambio en la partidaria figuran todos”, advierte.

Giani señala que “la exaltación que hay sobre el tema se debe a que sintoniza con una situación real, que es el descreimiento en la política y la preferencia a votar a una persona y no un partido. Es responsabilidad de la política mejorar eso, solucionar ese problema. Pero este sistema consolida esta tendencia”.

Los fervientes impulsores de la boleta única a la santafesina la propagandizan como la panacea, y de tanto repetirlo en los medios de comunicación se impuso en la disputa por “la verdad” y el sentido común. Pero todos los sistemas electorales tienen luces y sombras. El tema es balancear y ver cuál es el que más sintoniza democráticamente con la provincia y el país.

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