El cardenal Jorge Bergoglio aseguró que "los curas abusadores tienen perversiones previas a la opción del celibato", por lo que reclamó "una estricta selección de los aspirantes al seminario para evitar que quienes padecen estas desviaciones de tipo psicológico puedan ser ordenados".
"Son perversiones de tipo psicológico previas a la opción celibataria. Si hay un cura pedófilo es porque lleva la perversión desde antes de ordenarse. Y tampoco el celibato cura esa perversión. Se la tiene o no se la tiene", advirtió.
Bergoglio hizo estas y otras afirmaciones en el libro "El Jesuita", que reproduce las conversaciones que los periodistas Sergio Rubin (Clarín) y Francesca Ambrogetti (Ansa) mantuvieron con el primado argentino y latinoamericano que más cerca estuvo de ser Papa.
Acusación.
"Hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba para abogar por las personas secuestradas. Me moví dentro de mis pocas posibilidades y mi escaso peso", aseguró el purpurado en el capítulo titulado "La noche oscura que vivió la Argentina".
Bergoglio relató que llegó a estar dos veces con el general Jorge Rafael Videla para hablar con él y plantearle su preocupación por la suerte de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes trabajaban pastoralmente en la Villa del Bajo Flores, en la Capital Federal.
En otro capítulo dedicado al "claroscuro de la conciencia", el arzobispo de Buenos Aires respondió, sin esquivarle, al tema candente del celibato sacerdotal, a raíz de los casos de abusos sexuales que involucran a clérigos católicos y que está sacudiendo las entrañas de la Iglesia.
Bergoglio estimó que no cree "que la Iglesia vaya a derogar el celibato sacerdotal de una manera universal y como una opción personal sino por una cuestión cultural particular", y s manifestó "convencido de que esa norma se mantendrá, al alinearse con la prédica de Benedicto XVI".
Asimismo, negó que "la eliminación del celibato vaya a provocar un aumento de las vocaciones como para paliar la escasez", como argumentan quienes están a favor de su derogación", y hasta bromeó sobre el tema: "Le escuché decir una vez a un sacerdote que esto le permitiría no estar solo y tener una mujer, pero que también con ello se estaría comprando una suegra".
Sin embargo, Bergoglio insistió en "una estricta selección de los postulantes al seminario para evitar que pervertidos lleguen a ser sacerdotes, y puso como ejemplo el proceso que se realiza en el Seminario Metropolitano, del barrio porteño de Villa Devoto.
"En Buenos Aires (NR: arquidiócesis a su cargo) admitimos aproximadamente al 40 por ciento de los que se presentan. Hacemos un cuidadoso seguimiento de su proceso madurativo. Hay muchos que no tienen vocación y abandonan, más allá de que son excelentes personas que después se casan y terminan siendo unos laicos maravillosos en las parroquias", explicó.
En la obra editada por Vergara, que se presentará en breve, el purpurado también habló, por primera vez, de su actuación durante la última dictadura militar y de la acusación de haber "entregado" a dos sacerdotes jesuitas cuando, en 1976, era el superior de esa orden religiosa en el país. (DyN)
Tanguero y cuervo
En "El Jesuita", el cardenal Jorge Bergoglio se refirió también a cuestiones personales como su gusto por el tango, sobre todo a bailarlo, su fanatismo futbolero por San Lorenzo (cuervo), su grave enfermedad a los 21 años que le llevó a perder parte de un pulmón, y hasta reconoció que tuvo novia antes de que despertara su vocación religiosa.