Existe una organización llamada “Basta de TAS (tracción a sangre) que tiene como objetivo erradicar este modo de traslado y mejorar las condiciones de trabajo de los cartoneros. Otro de sus fines es remediar el problema de la basura, ya que cada vez más se generan mayor cantidad de desechos y se agotan las posibilidades de su eliminación. Cabe destacar, entonces, que está agrupación busca solucionar de manera integral el problema. En alusión a la carta de Rosana Gorter del día 10 de mayo publicada, en esta sección, con quien coincido plenamente en todos sus conceptos, me permito solamente disentir en una sola de sus apreciaciones. Según mi humilde entender, los “carreros” no le pegan al caballo porque sí, sino que descargan en el pobre animal la furia que provoca la marginación y el desamparo. Su situación paupérrima es desatendida por las autoridades, quienes deberían no sólo darles planes sociales sino también un trabajo digno. Esta terrible problemática retroalimenta un círculo vicioso de miseria, dolor y egoísmo. La ignorancia y la desprotección convierten al ser humano en el ser más ruin de los seres, endurece su corazón y los vuelve incapaces de comprender que estos animales sufren hambre y frío tanto como ellos. Las propuestas de TAS son más que viables y lo que exponen en sus conceptos es, por ejemplo, que un caballo adulto puede transportar una carga equivalente a la mitad de su peso. Estos animales pesan aproximadamente 500 kilos, o sea que son capaces de cargar 250 kilos. Pero, ¿cuánto es lo que en realidad les obligan a transportar? 1.500 kilos y los hacen “trabajar” hasta morir. Los potrillos no son aptos para tirar del carro, y sin embargo también son utilizados para este fin. Cuánto dolor. Basta. La decisión es hoy. Señor intendente, señores concejales, rosarinos informémonos, participemos. Ese será el primer paso para ayudar a estos seres indefensos, que, como ya dije en otra oportunidad, no pueden elegir.





























