El unicato absolutista ya es una enfermedad irreversible en quienes integran el gobierno nacional. Ahora proyectan la tarjeta única para comprar en supermercados. Cepo elegido para neutralizar a las demás. Como la incapacidad y la ceguera ideológica les impide resolver el problema de la inflación, ni aun copiando lo que han hecho países latinoamericanos racionales, el poder de policía que no utilizan para minimizar la inseguridad lo aplican para combatir lo que ellos mismos producen, la inflación. Comenzaron con otros cepos, como el de las pautas publicitarias para medios independientes, no permitiendo publicidad privada en Fútbol para Todos. Además, prohibieron a los supermercados la publicidad de ofertas en los medios no afines; a la compra de dólares; a la designación de jueces no afines a su espacio político en el Consejo de la Magistratura, entre otros. Hay temerosos y serviles empresarios de supermercados que no son ajenos al cepo. El desprecio de los funcionarios y empresarios por los consumidores es evidente. De concretarse esta nueva arbitrariedad, nosotros los consumidores deberíamos poner un cepo a la nueva tarjeta, boicoteando a los supermercados que no aceptan las otras y abstenernos de gestionar la “morenista”.






























