Una barrera ferroviaria a 45 grados es ambigua pero útil. Sirve tanto para los que dicen que el paso a nivel estaba cerrado como para los que sostienen que no lo estaba. La tragedia del pasado martes 13 en la que perdieron la vida once personas, puso al descubierto la ausencia de controles de un Estado nacional que suele ufanarse de haberle devuelto "gobernabilidad al país". Todo es ambiguo en este gobierno. Destaca la bonanza económica y cada vez se necesitan más planes sociales, y lo muestra como una victoria. Se queja de los poderosos del campo pero prefiere reunirse con Grobocopatel antes que los chacareros de 20 hectáreas. Impulsa los juicios a los responsables de la dictadura militar pero bloquea la investigación de los asesinatos adjudicados al gobierno de Isabelita. Habla de la verdad y la memoria, pero se empecina en falsear los indicadores económicos. Usted, colega lector ¿fraguaría el medidor de nafta de su auto? Estoy seguro que no, a menos que no quiera llegar a destino. Hace tiempo que la gestión encabezada por Cristina necesitaba un símbolo que la distinga. Quizás esa trágica barrera a medio camino, señal de irresponsabilidad y desprecio por las consecuencias, se convierta en ícono de una Argentina que necesitamos cambiar.
































