“Dejen de molestar a los pibes del pabellón 5 de Piñero. Atte los colombias”. Una bolsa con ese mensaje escrito fue “enviado” junto con una balacera contra la cárcel de Riccheri y Zeballos. El ataque ocurrió la noche del lunes y si bien se hallaron cuatro vainas servidas, sólo se detectó un impacto contra el portón de ingreso. La investigación está a cargo de los fiscales Federico Rébola y Franco Carbone que, entre otras medidas, pidieron requisar el pabellón del penal Nº 11 mencionado en la nota donde se secuestraron celulares en busca de pistas.
Por su parte el director del Servicio Penitenciario santafesino (SP) Gabriel Leegstra decretó un estado de alerta en todas las cárceles de la provincia, teniendo en cuenta que los atentados a tiros contra dependencias del organismo —al menos tres en los últimos seis meses— son cada vez más frecuentes. “Entiendo que es un mensaje que quieren dar por algún tipo de situación que se tendrá que investigar. Tendremos que tomar todas las medidas para que este mensaje no surta el efecto que pretenden, que es generar caos y miedo. Así se impuso un alerta para todo el servicio penitenciario y todas las unidades de la provincia”, apuntó el funcionario.
Desde una moto
Pasadas las 22 del lunes una moto —pudo ser una Honda Wave— con dos ocupantes pasó por la Unidad Penitenciaria Nº 3. Si bien hasta anoche no se habían detectado imágenes del momento de las detonaciones se presume que desde ese rodado realizaron al menos cuatro disparos. El número tiene que ver con las vainas servidas calibre 9 milímetros levantadas de la escena, ya que sólo una bala había impactado contra el portón de ingreso por Zeballos al 2900, donde dejaron una bolsa.
No hubo heridos por el ataque aunque un penitenciario de 45 años resultó herido en la mano y muslo izquierdos en un accidente posterior al hecho. Así lo explicó Leegstra, quien dio cuenta de que una vez terminado el ataque el empleado bajó al patio a desarmar la pistola y se le escapó el disparo con el cual terminó lesionado. En ese marco el titular del SP ordenó medidas en todas los penales de la provincia para que el personal esté “atento y cubierto”, sobre todo cuando custodian sectores que dan a la calle.
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Es que este ataque fue el tercero del año contra una cárcel de la zona. El primero fue el 22 de mayo cuando balearon el frente del complejo de 27 de Febrero al 7800 y tres proyectiles impactaron un móvil del SP. Hasta ahora nunca trascendió el móvil. El segundo fue en el mismo complejo, pero contra el frente de la cárcel de mujeres. En ese caso los tiradores dejaron una nota en un cartón que refería a “delegadas de pabellones” presuntamente vinculadas a René Ungaro y los Funes que hacían “verduguear a pibas presas”.
Un ataque con otras características, en agosto pasado contra un móvil del SP, fue la brutal balacera que le costó la vida a Osvaldo “Popito” Zalazar, un preso vinculado con Luis “Pollo” Bassi que era trasladado en salida transitoria.
Atentamente
La primera pista sobre el ataque del lunes surgió de una bolsa que los atacantes dejaron junto al portón de “La Redonda”. En ella había dos notas con la leyenda: “Dejen de molestar a los pibes del pabellón 5 de Piñero. Atte: Los colombias”. La misiva originó un lógico allanamiento en ese ámbito donde hay presos oriundos de ese país como Víctor Sleyner A. y Daniel Stiven F., vinculados con Ariel “Viejo” Cantero.
En ese pabellón, según voceros judiciales, también está Otniel “Dominicano” De León, condenado a 22 años por el crimen del policía Cristian Ibarra junto con Maximiliano “Chanchón” Cantero, uno de los hijos del fundador de Los Monos.
Otra alusión reciente a colombianos detrás de una balacera surgió en la imputación a Catriel A., acusado a fines de octubre por extorsiones que terminaban en balaceras. Según la investigación el joven de 24 años invocaba en sus aprietes una presunta pertenencia a “Los Monos” o “loa colombianos”. Sin embargo al ser imputado pidió la palabra para aclarar que trabajaba solo.
No obstante, y más allá de la misiva arrojada por los tiratiros, hasta ayer no había elementos que constataran el vínculo entre el pabellón 5 y el ataque. Tal vez las pericias a los celulares arrojen información en ese sentido que será cruzada con los datos que aporten los registros de cámaras de vigilancia ubicadas en la zona.