Hace varios días que nuestro gobierno provincial ocupa titulares con el lanzamiento de algunos radares para las rutas que supuestamente van a terminar con todos los accidentes que causan muertes. El año pasado habían hecho lo mismo con la policía vial, la que después de unos meses desapareció, nunca más se vio por ningún lado. ¿Verdaderamente creen los políticos que somos todos tan tontos y nos vamos a seguir tragando sus mentiras y parches mediáticos con los que pretenden crear la sensación de que algo están haciendo? Alguien les tendría que decir que no es así, porque pareciera que sí lo creen. El fin de semana murió una chica de 23 años que iba a trabajar en moto desde General Lagos a una estación de servicio en la ruta 21 y la A-012, chocada de frente por un vehículo manejado por un conocido loquito de su mismo pueblo. ¿Con qué radar lo hubieran evitado? La mayoría de los accidentes se producen por rutas como la 21, angostas, rotas, sin señalización, por las que circulan miles de personas por día en motos y bicicletas para ir a trabajar, y a las que no se hace ni siquiera una senda especial para que no tengan que circular entre los camiones y coches, arriesgando su vida. Otra causa son los cruces a nivel, sin semáforos, sin señalizar. Sumemos a esto la cantidad de deshechos circulando que alguna vez fueron autos y/o camiones, destruidos, sin luces, sin frenos, sin nada. Hagan algo serio. La gente se sigue muriendo y ustedes pretenden decirnos que con un radar se soluciona todo. Con ese criterio, en Alemania tendrían que enterrar miles de personas muertas en las rutas ya que no tiene velocidad máxima, y no pasa nada porque tienen rutas y no radares. En USA hay velocidades máximas porque está todo colapsado, pero a los vehículos con más de cinco años se les cobra más patente y seguro que a los nuevos, justamente para que se renueven o los tengan bien arreglados. Aquí, un vehículo con más de 10 años paga una patente simbólica de 100 pesos y puede salir a hacer zafarranchos por donde quiera. Hay camiones circulando por las rutas con más de 60 años, a 40 kilómetros por hora y, lógicamente, originan más accidentes que uno nuevo que viaja a 100 kilómetros por hora, como paso con el accidente de los estudiantes en el norte provincial. La solución es fácil. Hay que usar la recaudación de las patentes exclusivamente para hacer rutas, mejoras, mantener una policía que controle todo, y no sólo la velocidad. Pero claro, como hay que pagar los sueldos de los políticos y mantener los circos para conseguir votos, no se puede hacer lo que hay que hacer. Así es la política.































