Sebastián Rodrigo Pira, el joven que atropelló y mató a dos chicas en Salta y
Oroño en 1997 y que se mantuvo prófugo de la Justicia durante 12 años, aparece en el padrón
electoral nacional como radicado en la ciudad de Posadas. En la capital de Misiones, Pira figura en
condiciones de votar y de hecho, según su número de documento, debía sufragar el pasado 28 de junio
en la mesa número 949 de la Escuela Nº 43 Reino de España, ubicada en Ayacucho y avenida Guacurari.
El revelador dato, que según los familiares de una de las víctimas nunca se investigó, trascendió a
pocos días de que prescribiera por el paso de tiempo la causa en la cual el muchacho estaba acusado
por el homicidio simple de una de las jóvenes y cayera así el pedido de captura nacional e
internacional que pesaba sobre él.
No es imposible saber si Pira votó en las elecciones legislativas del 28 de
junio en esa provincia de la Mesopotamia. De haberlo hecho la constancia obraría en el Tribunal
Electoral de la Nación. Pero más allá de eso, queda claro que para figurar en el padrón debió
asentar su domicilio en esa ciudad con varios meses de anticipación al comicio, cuando aún estaba
vigente su pedido de captura. Otra certeza, la más contundente, es que esa información que podría
haber orientado la búsqueda no surgió de ningún organismo de inteligencia, de ninguna fuerza de
seguridad ni de una pesquisa judicial profunda. Salió a la luz gracias a los reflejos que tuvieron
los familiares de Celeste Haiek, una de las víctimas fatales de aquel accidente. Sólo consistió en
tipear el número de DNI del prófugo más famoso de Santa Fe en el sitio oficial en internet para
consulta de padrones. Así saltó el lugar y la mesa en que iba a votar el muchacho.
No hicieron nada. "Esto me lo callé públicamente desde junio. Pero quines lo
sabían no hicieron nada. Yo estaba atada de pies y manos porque la causa judicial por la muerte de
Celeste ya había prescripto (en 2004) por el paso de tiempo. No podía impulsar nada. Sin embargo lo
llamé a Felipe Caruso (papá de Daniela, la otra víctima del accidente), le pasé la información y
quedó que se la iba a transmitir a la fiscal. Ahora con la prescripción en el caso de Daniela es
evidente que no hubo intención de buscarlo. Este asunto está todo comprado desde el principio". En
diálogo con LaCapital Celia Haiek, hermana mayor de Celeste, no dudó en exhibir toda su bronca ante
la novedad de que Pira ya podrá deambular libremente por el país. A pesar de eso, no perdió la
serenidad en toda la charla. "No lo voy atacar, nunca lo haría. Yo siempre peleé con la palabra
como lo hacía mi mamá. Pero lo que más me duele es demostrar que nunca se hizo nada para buscarlo",
remarcó.
Pira tenía 21 años cuando la madrugada del 2 de marzo de 1997 embistió a María
Celeste Haiek y Daniela Caruso cuando las chicas cruzaban Salta y Oroño. La primera tenía 22 años y
la segunda 16. las chicas eran cuñadas porque Daniela estaba de novia con el hermano menor de
Celeste. El golpe del Ford Galaxy que Pira conducía a más de 100 kilómetros por hora mató en el
acto a Celeste, quien quedó tirada en la esquina. Su amiga fue literalmente transportada sobre el
capó hasta Salta y Balcarce. Allí, Pira detuvo la marcha en forma brusca y la chica cayó al
pavimento. Ante eso, en lugar de detenerse avanzó velozmente y la aplastó.
Cadena de fugas. El conductor huyó y se presentó varias horas después en la
seccional 3ª acompañado de un abogado. Por la muerte de Haiek, Pira fue procesado por el juez
Correccional Edgardo Bistoletti como autor de homicidio culposo (es decir sin intención). Pero en
el caso de Caruso, el mismo magistrado entendió que fue homicidio simple (mucho más grave que el
anterior) y envió esa parte del expediente al juez de Instrucción Osvaldo Barbero. Ese funcionario
no estuvo de acuerdo con su colega y entonces esa cuestión tuvo que ser resuelta por la Cámara de
Apelaciones en lo Penal. Poco después, ese tribunal entendió que Pira debía ser juzgado por la
figura más grave, que no permite la excarcelación. Para cuando salió el fallo, Pira había
desaparecido.
En 2001 fue detectado por Interpol en el aeropuerto de Shiphol, en Amsterdam, a
punto de abordar un vuelo rumbo a Tel Aviv. Entonces comenzó un juicio de extradición con el
muchacho cumpliendo arresto domiciliario en Holanda. Pero cuando un tribunal de la ciudad de Harlem
dio vía a libre para su traslado a la Argentina, Pira volvió a ser tragado por la tierra.
El hallazgo. A mediados de junio, Celia y su familia estrenaban un servicio de
internet hogareño. Como se acercaban las elecciones nacionales del domingo 28, la mujer le pidió a
Facundo, el mayor de sus hijos y el más ducho en el manejo de la computadora, que buscara en el
sitio oficial donde se exponía el padrón electoral la mesa donde le correspondía votar.
En eso, recordó que aún guarda en una biblioteca ubicada en el comedor de su
casa una copia del voluminoso expediente judicial por la muerte de María Celeste. "Fue una
casualidad. Se me ocurrió buscar el DNI de Pira y ponerlo en el buscador de internet. Cuando vi el
nombre completo en la pantalla, con la escuela correspondiente, casi me muero. Comencé a temblar.
Transcribí los datos en un papel, me temblaba la mano, y lo llamé a Felipe (Caruso). No pude dormir
en toda la noche", recordó Celia.
Por esos giros que tiene el destino, Celia, que es docente, trabaja en la misma
escuela donde Celeste cursó la primaria. Los recuerdos aparecen una y otra vez durante la charla.
"No lo quisieron buscar porque este chico es un privilegiado por el dinero", dijo sobre Pira, junto
a un retrato de su hermana con fotos de diferentes momentos de su vida.
"La prescripción de la causa, con la información de Misiones servida en bandeja
y sin profundizarse, es una muestra más de la impunidad que hay a todo nivel. No sólo por nuestras
chicas, en este país no hay castigos ejemplificadores, nenos para los que tienen dinero",
concluyó.