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Asaltaron y golpearon en Flores al cura más cercano a Jorge Bergoglio

Carlos Accaputo es presidente de la Pastoral Social de Buenos Aires y dirigió Cáritas 15 años. No quiso denunciar el hecho.

Jueves 27 de Marzo de 2014

El presidente de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires y hombre de confianza del Papa Francisco, sacerdote Carlos Accaputo, fue golpeado durante un asalto que sufrió cuando llegaba a su casa del barrio porteño de Flores.

Accaputo, quien trabajó con el ex cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio durante los últimos 20 años, confirmó a DyN el episodio, pero lo minimizó al remarcar: "Estoy bien y en actividad, fue un incidente nomás".

El asalto, que fue cometido por dos jóvenes, ocurrió el sábado pasado en Flores y trascendió en las últimas horas en la red social Twitter, donde el legislador porteño Cristian Ritondo difundió una foto en la que se ve al religioso con un vendaje en su nariz al asistir al auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde la Pastoral Social celebró el aniversario de la elección de Francisco como Papa.

"No quiero que este episodio se utilice de ningún modo", remarcó Accaputo, quien no radicó la denuncia policial.

En el ámbito eclesiástico, al colaborador de Bergoglio se lo conoce como un hombre de diálogo con sectores políticos, empresariales, sindicales y sociales de diferentes procedencias.

Diálogo político. Accaputo fue también a quien el Papa encomendó "acompañar espiritualmente" a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante su período de convalecencia, tras ser sometida a una intervención quirúrgica en la cabeza a causa de un hematoma subdural crónico.

"Accaputo llamaba periódicamente a Olivos y hasta visitó la residencia presidencial para interiorizarse del estado de salud de Cristina, para luego transmitirle la información al Papa", confirmó a DyN una fuente eclesiástica.

El presbítero también tuvo una destacada participación en la mesa del Diálogo Argentino, que la Iglesia propició en la crisis 2001-2002 para evitar un estallido social.

El Gordo, como lo llaman sus colaboradores, logró en más de una oportunidad reunir a referentes políticos antagónicos que no hubieran aceptado compartir un mismo escenario si no fuera por sus gestiones y hasta se dijo que "operaba" a favor de la unidad del movimiento obrero argentino, querida por el Papa.

Su trabajo como cura estuvo siempre ligado a la ciudad de Buenos Aires y a los temas sociales.

Obsesionado por la pobreza, Accaputo está convencido de que la política es la llave para la solución de los problemas. "En la Argentina hemos fabricado la pobreza y no nos vamos a cansar de poner puentes para que en el ámbito de la política, pero también de las estructuras económicas y sociales, se busquen caminos de diálogo y de acuerdo", dijo una de las pocas veces que apareció en televisión.

Muchos recuerdan su gestión para convertir la fábrica de lapiceras Parker, en el barrio porteño de Parque Patricios, en uno de los centros solidarios más grandes de la ciudad. Allí funcionan desde 2004 un hogar, un centro de formación profesional, una panadería y un centro de rehabilitación de adicciones. El sacerdote trabaja ahora junto con curas villeros en alternativas a la crisis de viviendas en Buenos Aires, que recientemente derivó en la toma de dos predios y un desalojo en Villa Lugano.

Accaputo tomó notoriedad ayer tras informarse que fue víctima de un hecho de inseguridad. El sacerdote minimizó el incidente y sus allegados dijeron que evitó hablar con la prensa para "no hacerle el juego a nadie, sobre todo a quienes fomentan la mano dura contra los jóvenes que delinquen".

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