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Asaltaron a una familia tras raptar a una mujer que llegaba a la vivienda

A la primera víctima le sacaron la llave de la propiedad y se la llevaron a otra casa. Se alzaron con dinero, joyas y un auto.

Viernes 01 de Agosto de 2014

En los últimos meses las "entraderas", modalidad en la cual las víctimas de un robo son sorprendidas cuando entran o salen de su vivienda, se consolidó como el delito más exitoso en la agenda de los maleantes. El miércoles a la noche fue el turno de una familia de barrio Villa del Parque, en Pueyrredón al 2900. Allí, los ladrones aguardaron la llegada a la casa de una mujer que cuida a una anciana, la redujeron en la vereda, la encapucharon y la raptaron. Mientras esa mujer era retenida, tres ladrones (uno de ellos un pibe de 15 años) irrumpieron en el lugar, maniataron a tres personas y se llevaron unos 6 mil pesos, electrodomésticos y pequeñas alhajas en el auto de la familia. Al terminar, la gavilla se comunicó con sus cómplices y la mujer retenida fue liberada.

"Todo fue muy feo. Muy angustiante. Uno (de los ladrones) me dijo: «Yo tengo 15 años. Te mato, entro y salgo». Me hablaba como si no le importara nada", explicó Elena, la dueña de casa, mientras trataba de librarse del shock sufrido. "Amenazaban con cortarnos los dedos si no le dábamos lo que querían. Revolvieron todo. Me decían «yo sé que ustedes tienen oro y plata». Y no tenemos nada. Se llevaron un pequeño ahorro de 5 mil pesos de mi hijo, mil pesos que juntamos entre nosotros, mi cartera con toda la documentación y un jarrón con una guarda de oro. Todo lo cargaron en el auto de mi pareja, que se lo llevaron", relató.

Elena y su familia residen en un departamento de pasillo en Pueyrredón entre Rueda y Amenábar. Pasadas las 21.30 del miércoles allí estaban la mujer, su pareja y su madre. "Estaba en mi habitación mirando la tele con mi pareja y escuché el ruido de la puerta del frente. Pensé: «Es Teresa que viene a cuidar a mi mamá», y me quedé tranquila. Un par de minutos después aparecieron tres tipos armados gritando: «Esto es un asalto, esto es un asalto»".

El rapto. "Vi que uno de los ladrones tenía las llaves que yo le di a Teresa", recordó la mujer. Y según se reconstruye del diálogo con las víctimas y fuentes de la pesquisa en manos de la fiscal de Flagrancia y Turno, Raquel Almada, se supo cual fue el destino de la cuidadora. "Me contó que cuando estaba llegando a casa se cruzó con esta gente y que no le gustó cómo la miraron, pero siguió adelante. Cuando llegó a casa la abordaron, la golpearon en la cabeza y le dijeron: «Callate la boca porque te vamos a matar»", relató Elena. Después la subieron a un auto y se la llevaron del lugar. "A mí me llegó un llamado al celular en el que me pusieron a Teresa al habla y me contó que la tenían secuestrada", indicó.

De acuerdo a ese relato, el golpe a la casa de Elena comenzó a vivirse en dos escenarios paralelos. Una vez adentro del auto que Teresa apenas pudo describir, la mujer fue llevada a una casa donde estuvo retenida. Acerca de la vivienda, "no la pudo describir porque tenía la cabeza tapada; solo reconoció que siempre se escuchaba música", según confió un pesquisa.

Maniatados. Con Teresa retenida, otros tres ladrones armados ingresaron a la casa de Elena. Maniataron a todos y revolvieron cada rincón buscando dinero y alhajas. Otro pariente de la familia indicó que "cuando los ladrones se pusieron muy agresivos vieron que en la mesita de luz de la habitación estaban las llaves de un auto. Preguntaron y la pareja de Elena dijo que era suyo".

Entonces uno de los maleantes encañonó al hombre y lo escoltó hasta una cochera ubicada a unos 70 metros de la casa donde estaba estacionado un Ford EcoSport. Sacaron el auto y lo llevaron hasta la puerta de la casa. Cargaron el botín y se marcharon. "Cuando los ladrones se fueron, al rato volvió Teresa. Me dijo que la dejaron por calle Garibaldi y una calle que no conocía. Preguntó y se volvió caminando", relató Elena. La denuncia fue radicada en la seccional 5ª.

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