Ochenta estudiantes chinos aprenden castellano en Beijing en el marco de un programa del Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que instaló en la milenaria capital china una sede para brindar un primer contacto con la lengua como paso previo al viaje a la Argentina.
La nueva sede es la segunda de su tipo desarrollada por el CUI en el país asiático, la primera fue abierta en 2006 en la Universidad de Tongling, cercana a Shanghai y las dos siguientes estarán en Henan y Jilin, al sur y al noreste de la capital china, las que, según una fuente, "se convertirán en lugares de promoción de la Argentina".
"Cada año en China quedan fuera de la universidad unos dos millones de alumnos que necesitan formarse. Después de mucho trabajo, Argentina se convirtió en un destino alternativo a los EEUU y Australia porque hoy en día alguien formado en el idioma castellano tiene un alto valor de mercado", dijo Roberto Villarroel, director del CUI. La inauguración de un espacio para aprender castellano en la capital china, el 1º de marzo, fue un paso más en un camino iniciado en 2005 entre ambos países para impulsar la formación de estudiantes chinos en el idioma que se convierte en una puerta a la cultura de millones de hablantes.
El CUI se propone responder a la demanda y el interés crecientes por la lengua y la cultura latinoamericanas, "fenómeno cada vez más visible en el ámbito educativo y en el mercado laboral, en la medida en que los vínculos comerciales y políticos entre China y la región se incrementan y consolidan", según el CUI.
Villarroel explicó que "los estudiantes chinos se diferencian de los europeos y estadounidenses porque no hacen períodos cortos de intercambio de dos meses o un semestre, como es común en occidente".
El profesor señaló que "los alumnos tienen dos tipos de expectativas al salir de su país: completar estudios, formarse un año o dos y volver a China porque al regresar eso tiene un alto valor de mercado, y la otra es aprender el idioma y seguir una carrera universitaria en Argentina".
Es decir que la Argentina ofrece a los chinos la posibilidad de vincularse con el castellano en su propio país durante dos meses y luego continuar la formación en Buenos Aires, donde existe una importante colectividad que aminora el impacto por el choque cultural.
El programa dura 14 meses, que implican 60 horas mensuales en el aula, y con los dos primeros meses de cursado en China. Entre clases, trabajos prácticos, exámenes parciales y salidas culturales el programa totaliza unas 1200 horas de inmersión en el idioma y la cultura de Argentina y de otros países de habla hispana.
La contraparte china del CUI es Bilingo China-Beijing Foreign Studies University, responsable del programa desarrollado en el país que capacitó en 2008 a más de 200 estudiantes chinos, preparándolos para el mundo laboral y para la inscripción a universidades argentinas. l (Télam)