En 2011 el entonces secretario de Economía Amado Boudou prometió al FMI un nuevo procedimiento para obtener índices de precios, o en su defecto informar los pasos seguidos en esa dirección. La fecha establecida para la entrega fue el 13 de enero de 2012. A cambio, el organismo monetario no insistiría por información alguna durante la campaña presidencial, cosa que cumplió a rajatabla. Llegó el 13 de enero de 2012 y como era previsible el actual vicepresidente no hizo nada para informar el nuevo procedimiento. Entonces el Directorio Ejecutivo del organismo mundial reunido en Washington a principios de este mes decidió otorgarnos otro plazo de 180 días para recibir el trabajo pero endureciendo la posición comisionó a su directora gerente para que personalmente se asegure que el 06 de septiembre de 2012 este tema se termine. Independientemente del encargo a la señora Legarde, el Directorio Ejecutivo hizo pública una "declaración de censura", el paso previo a las sanciones que se imponen cuando los países no proporcionan información veraz ni actualizada a ese organismo del que formamos parte. Esas sanciones, además de monetarias, pueden excluirnos del FMI y obligarnos al pago ineludible de deudas aún no satisfechas. Yo pregunto: ¿somos tan importantes o cumplidores que podemos negar la información solicitada? ¿O acaso no sabemos que todos los países en desarrollo integran el FMI? Es un organismo de nivel mundial en el que todos los países quieren saber todo sobre los otros países: posibilidad de inversiones, crecimiento o no del Producto Bruto Interno, tasas de interés real, tasas de cambio reales, grado de conflictividad sindical y jurídica, medidas para reducir el gasto público, desarrollo de nuevas políticas económicas. El FMI concretamente duda sobre la veracidad de nuestra real tasa de crecimiento, pues ésta se basa en un índice de precios al consumidor (IPC) tendencioso. Las reales tasas de crecimiento son aquellas a las que se les resta la inflación. Conviene poner manos a la obra desde ya porque lo están pidiendo quienes nos monitorean y si tuercen el pulgar para abajo la cosa se pondrá muy difícil. Esto no es broma ni la tomemos como tal.































