Creímos que nuestro mundo se derrumbaba el domingo 12 de este mes. La tragedia golpeaba a nuestra puerta más allá de las 21.30 que fue el momento de tu accidente. El colectivo en que viajabas chocó contra un camión, nos ponía frente a una realidad que nos paralizaba el corazón a mí y mis hermanos. Pocos saben de vos, del sacrificio de viajar cada semana a tu trabajo, a tu destino -San Luis- para darnos un presente mejor. Y también poco sabemos de los ángeles sobre la tierra, que están, que uno los ve a diario pero no los valora, hasta que los necesita. Estos ángeles son los médicos en general, pero yo tengo que nombrar en especial a los que se ocuparon y se ocupan de vos en el Sanatorio Británico. Por todo esto, al jefe de terapia y su equipo; al jefe de traumatología y su equipo, enfermeros, camilleros siempre la palabra “gracias” será demasiado pequeña, para poder decir lo que siento. Y para vos papá, curate pronto, que en casa te estamos esperando.
Carla Aylen Depascua,
Mis hermanos Florencia, Lucas, Gustavo, Rocío, Agustina, Cristian, Daiana, Franco





























