Al señor ministro de Turismo de Argentina quiero presentarle una queja sobre Colonia del Sacramento, en Uruguay, con el fin de que se informe a nuestros compatriotas que en ese lugar, donde ofrecen comidas internacionales y los mejores vinos en los mejores restaurantes, también nos esperan a la salida con un control de alcoholemia. El máximo de tolerancia es 0.30 de alcohol en sangre (0.50 es la nuestra), yo tenía 0.42 y eran las 23. Nos pararon a nosotros solos, me retiraron el carné de conductor y la tarjeta verde. Al otro día me presenté en la Dirección de Tránsito, pagué la suma de 6.000 pesos uruguayos (2.000 pesos de los nuestros), me inhabilitaron por seis meses y no me devolvieron el carné para volverme a mi país ni me dieron ninguna solución para hacerlo. Tuve que poner a mi esposa, que es inexperta, al volante, y con todo el riesgo que esto representa volver a nuestro país. Sugiero que haga extensiva esta queja a donde usted considere necesario ante las autoridades de Uruguay, y sobre todo les informe a los argentinos que viajen a ese país, por lo menos en la Aduana, ya que ellos no lo informan en ningún lado.






























