Son horas diferentes las que comenzó a transitar Central en esta previa. Después de muchos años de padecimiento, de convivir con las necesidades elementales insatisfechas, los canallas se alejaron del tiempo de dolor para convivir con esta sensación de desafíos superadores. Transcurrieron diez años para que los hinchas auriazules volvieran a ilusionarse con un logro. Desde el 2004, cuando jugó por octavos de final de la Libertadores también con Russo como DT (en el 2006 disputó la fase de grupos con Astrada). En este 2014 participó en la Sudamericana y ahora se prepara para disputar la semifinal de una Copa Argentina que en caso de ganarla lo devolverá al torneo continental más importante. Todo producto de una campaña que dejó atrás el ocaso institucional y deportivo de una década perdida, de la que ojalá hayan aprendido los actuales y futuros directivos.


































