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Acusado de integrar Los Monos dijo no conocer a miembros de la banda

Juan Domingo Ramírez estuvo frente al juez Vienna tras ser recapturado en Goya después de fugarse de la División Judiciales.

Viernes 01 de Agosto de 2014

Juan Domingo Ramírez, el hombre acusado de ser uno de los sicarios de la banda de Los Monos y apresado esta semana en la ciudad correntina de Goya tras evadirse de la oficina de la División Judiciales de Jefatura y permanecer prófugo seis meses, no prestó declaración ayer al ser indagado en el juzgado de Instrucción a cargo de Juan Carlos Vienna. No obstante quedó imputado de integrar la asociación ilícita que lidera la familia Cantero.

El juez Vienna le adjudica pertenecer a la asociación ilícita comandada por la familia Cantero y ser ejecutor de actos de violencia para asegurar la concreción de homicidios, amenazas coactivas y extorsiones. Se le atribuye además, por lo que se desprende del contenido de escuchas telefónicas, participar en actividades de comercialización de drogas. Ayer a la mañana, Ramírez fue llevado a Tribunales para ser indagado. El trámite fue breve. El detenido, asistido por los abogados Jorge García Cupé y Claudio Tavella, negó formar parte de una asociación ilícita y "dijo que no conocía a los integrantes de esa organización", según señaló un vocero.

A Coronda. Tras el trámite procesal, el juez Vienna ordenó su traslado a la cárcel de Coronda, lo que se iba a realizar a última hora de ayer. Un allegado al caso explicó que el magistrado y la policía decidieron ese destino para que estuviera bajo la órbita del Servicio Penitenciario a raíz de la fuga que protagonizó en enero pasado.

Señalado como sicario y encargado de la comercialización en búnkers de Los Monos, Ramírez había sido detenido en el barrio De la Carne la noche del 14 de enero pasado a raíz de una orden judicial librada por Vienna siete meses antes. Estuvo preso nueve horas. A las 6.40 del día siguiente zafó de las esposas que lo amarraban al barrote de una escalera en la oficina de la División Judiciales y escapó de Jefatura.

En una cabaña. Permaneció prófugo hasta que el lunes efectivos de la Policía Federal lo ubicaron en una modesta cabaña de madera en el paraje rural de Lavalle, a 17 kilómetros de la ciudad correntina de Goya. Agentes de la policía de Rosario habían viajado a esa ciudad hace meses buscando tanto a Ramírez como a Ariel Máximo Cantero, sospechado de ser uno de los jefes de Los Monos.

Ramírez tenía una orden de captura por el homicidio de Luciano Cáceres, un chico de 16 años al que mataron de un tiro en la cara frente a un búnker de drogas de la zona sur el 28 de abril de 2013. A raíz de la fuga de Ramírez en enero, investigada por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, fueron detenidos cinco policías acusados de favorecer la evasión, aunque sólo uno de ellos quedó directamente vinculado al hecho.

La fuga se produjo cuando lo custodiaba el sargento Rubén Z. y en la oficina estaba Luciana O. como oficial de guardia. Entonces, según el acta policial, la oficial se dirigió al baño y Ramírez, de acuerdo al testimonio de los policías, se liberó de las esposas, le asestó una trompada a Rubén Z. y escapó.

La persona acusada de facilitar la huida es el oficial Germán Almirón, el mismo hombre que fue captado en conversaciones con otro preso, en marzo pasado, en lo que el juez federal Carlos Vera Barros consideró un posible plan para atentar contra la vida del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y el fiscal de Cámaras Guillermo Camporini.

Quince días después de la fuga la pesquisa se centró en otros tres policías. Es que la pareja de Ramírez denunció en Tribunales que agentes de la División Judiciales la habían extorsionado por teléfono pidiéndole una importante suma de dinero y un Citroën C3 de su propiedad para dejar escapar a su esposo. Eso llevó a que la Justicia dispusiera el arresto, el 5 de febrero, de los agentes Lucas V., Ricardo P. y Germán Almirón, quienes habían detenido a Ramírez en la casa de su padre, en la calle Roma 675 bis.

La mañana siguiente de su detención los tres policías fueron sometidos a una rueda de reconocimiento de la que participaron la esposa y la suegra del prófugo. Las mujeres señalaron "sin dudar" a Almirón como la persona que les había exigido dinero para favorecer el escape.

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