El 6 de setiembre se cumplieron dos años de un hecho que enlutó a varias familias rosarinas. El choque se produjo entre un flamante Chevrolet Astra 2008 y un utilitario en el que viajaban 13 personas. El Astra era conducido por Cristian Gabriel Sinner, un estudiante de 22 años, domiciliado en San Nicolás que volvía a su casa desde Rosario. De acuerdo con los datos recabados por la policía, el joven iba por el carril rápido a una velocidad de 170 kilómetros, e intentó sobrepasar a otro vehículo por la derecha. El joven se encontró entonces con el utilitario delante de él y no pudo reducir la velocidad a tiempo, por lo que embistió al vehículo de atrás. Esto desequilibró al utilitario, que terminó dando varios tumbos en la banquina. Trece personas que viajaban en el utilitario desde Rosario a San Nicolás para festejar las bodas de oro de unos familiares sufrieron el tremendo accidente. Cuatro de sus ocupantes murieron y nueve resultaron heridos, de los cuales cuatro permanecieron internados en terapia intensiva. El conductor del auto resultó ileso y quedó detenido por múltiple homicidio culposo. El accidente se produjo a las 20.30 de ese sábado en el kilómetro 234 de la autopista Rosario-Buenos Aires, sobre un tramo recto de la ruta donde el asfalto está en buen estado. Este recuerdo es en honor de personas que tenían el mejor de los derechos, el de transcurrir la más hermosa de las aventuras: la vida. Pero padres irresponsables pusieron en manos de un adolescente una máquina de matar. Hoy, la pequeña Martina, hija de nuestro querido primo Queque, transitará su existencia sólo con el recuerdo de su papá. Otros familiares, viven con el recuerdo amargo de la tragedia irreparable. La Justicia argentina actuante apuesta a la prescripción de la causa, mientras el joven Cristian Gabriel Sinner, en libertad, goza de la vida que no pueden disfrutar quienes la perdieron por su negligencia y la de sus padres. Quizás Dios, en su infinita comprensión, los perdone. Nosotros, todos sus familiares y entrañables amigos, no podemos.



























