Soy profesor de filosofía, psicología y pedagogía, y licenciado en filosofía. El pasado 28 de diciembre de 2011 (día de los inocentes) me inscribí en la docencia oficial para el ciclo lectivo 2012 (seis escuelas del turno diurno y seis del nocturno) en un número interesante de materias, acorde con la competencia que el primer título mencionado habilita. Asimismo, en siete de las doce escuelas me anoté como preceptor ante la previsible escasa disponibilidad de horas concerniente a filosofía, materia casi inexistente en la currícula diagramada por las autoridades educativas nacionales. Desde el 5 de marzo del corriente año hasta el presente, transcurrido más de la mitad del año lectivo, nadie me llamó de ningún establecimiento educativo, ni para el dictado de clases ni para una preceptoría. Ante tal situación, me tomé la molestia de trasladarme hasta la Junta de Escalafonamiento (funciona en el interior del Colegio Nacional, 9 de Julio y Necochea) y por toda explicación se me dijo que en dicha repartición había sólo 10 empleados para elaborar los listados de docentes de toda la provincia, listados que serían derivados a las escuelas entre julio o agosto. A las dificultades consignadas se agrega la peculiaridad de que el sistema educativo de Santa Fe condena a los docentes a quedar cautivos en un listado de interinos y suplentes, hasta que su majestad, el gobierno provincial, se digne a titularizar, contingencia que puede ocurrir quien sabe cuándo. En suma, los docentes nos inscribimos el 28 de diciembre para que nadie nos llame de ningún lugar, y si nos llaman es para reemplazar por un lapso breve a un profesor/preceptor (o varios) que pidió o pidieron licencia guiados por la divina providencia, único modo de ingresar a la docencia (sin estabilidad y mal paga). Entre los argumentos que escuché figura que dicho diseño está pensado para "transparentar el sistema". Pregunto lo siguiente: si llamar a un docente para cubrir horas o un cargo queda librado a las autoridades de cada escuela, ¿no se habilita la sospecha exactamente opuesta al objetivo esgrimido? No deseo herir susceptibilidades regionalistas. Soy oriundo de una ciudad de la provincia de Buenos Aires (Ayacucho). En dicho lugar, como en la Ciudad de Buenos Aires, existen los actos públicos, es decir, subastas de horas. Si el profesor toma las horas ofrecidas, es dueño automático de la cátedra. El listado de suplentes se llama in finne (inscriptos fuera de término), alternativo para todos aquellos que por diferentes motivos no se inscribieron en los plazos correspondientes y no asistieron a los actos públicos. El sistema educativo de Santa Fe es absurdo y legitima la discrecionalidad.



























