Economía

Vamos a un final abierto

El que tenga liquidez ganará mucho dinero, el que es asalariado o jubilado estará en problemas. El despido es la mayor amenaza.

Domingo 02 de Septiembre de 2018

La economía se torna inviable con este dólar y una tasa del 60 por ciento anual. El riesgo país por las nubes, y las acciones a precios de regalo. El que tenga liquidez ganará mucho dinero, el que es asalariado o jubilado estará en problemas. El despido es la mayor amenaza.

La economía se torna imprevisible, la escalada del dólar y la tasa de interés hacen que los negocios se hagan inviables, las empresas carecen de financiamiento y los despidos a la vuelta de la esquina. El poder adquisitivo de los asalariados, disminuye, y esto resta ventas a todo el sector comercio.

El mercado no encuentra saciedad, el dólar no para de subir, y el gobierno para contrarrestar esta suba del dólar, saca un garrote enorme que es la tasa de interés al 60 por ciento anual y suba de 5 por ciento de los encajes para combatir la suba del dólar, de esta forma destruye al sistema financiero, y por carácter transitivo a todo el sector productivo argentino.

Sin cambios

El gobierno se muestra remiso a realizar cambios políticos, si sigue por este camino, como los boxeadores de peso pesado en una final en el round 15, la final será golpe por golpe, sube el dólar, sube la tasa; venden bonos, suben encajes, y así nadie gana, todos perdemos.

El cambio esperado debería ser político, necesitamos urgente una mesa de consenso con la oposición, y nuevos nombres en el gabinete.

El riesgo país no para de crecer, muchos argentinos giran los dólares al exterior, y la inversión estará ausente hasta después de las elecciones 2019.

En este escenario, hasta ayer nos preocupaba la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados, pero hoy comenzamos a ver con asombro la posibilidad de una fuerte suba del desempleo para los meses que siguen. Mientras que se restringen las compras por menos poder adquisitivo, lo que viene es menos consumo por temor al desempleo.

En este contexto, el mundo no ayuda mucho: los países emergentes viven devaluaciones competitivas, la soja y el maíz con precios bajos ante la superabundancia de cosechas en el planeta.

Este marco de crisis sistémica no es observada por el gobierno, que juega a la ruleta rusa, subiendo la tasa, frente a un mercado que lo corre comprando dólares y huyendo del país.

Descontento

En septiembre vencen bonos en pesos que fueron colocados a inversores internacionales, se viene el desarme de las Lebac, entre una cosa y la otra en el mercado vence un total de $ 130.000 millones, que estarán a la deriva y seguramente irán al mercado del dólar. Hacer un pronóstico al respecto es imposible: el descontento de los ciudadanos con el gobierno es enorme, y vamos a un final abierto.

La CGT convocó a un paro para el 25 de septiembre, casi una ayuda al gobierno, para decirle: estamos enojados por lo que sucede, pero tenemos más de 20 días para juntarnos, revisar la política económica y social, para lograr una salida digna al escenario actual.

No podemos ayudar demasiado desde estas páginas. La cerrazón y la falta de ideas para salir de la crisis no nos hacen ser optimistas, un capital que en el pasado me sobraba.

Desde el 28 de diciembre de 2017 a la fecha, el gobierno consumió todo el capital político que ganó en las elecciones presidenciales del 2015 y las legislativas del año 2017. Los que fueron parte del problema no pueden ser parte de la solución, la argentina necesita un cambio, y el gobierno no parece estar a la altura de las circunstancias.

Conclusión

El país necesita un nuevo lineamiento económico. En él debe estar la falta de una política monetaria y cambiara, que no permite tener estabilidad de precios y sustentabilidad de los negocios. En el haber, es un milagro que en este escenario no haya una corrida bancaria, tenemos récord de depósitos en pesos y en dólares, el sistema financiero esta sólido y con gran capacidad para prestar, si solo sí, el gobierno deja de pelear, y bajan los encajes.

La devaluación mejoró la rentabilidad del sector de la exportación, pero la baja en el precio de las materias primas hace que los negocios sigan ajustados. La devaluación es pan para hoy y hambre para mañana, más tarde que temprano los costos se ajustan y volvemos a estar con problemas de rentabilidad.

En este escenario tan loco, las acciones parece que llegaron a un piso, están regaladas, comprá la que vos quieras, vamos a una suba importante, si la economía y la política se encarrila, de lo contrario difícil que sigan bajando.

El nuevo precio del dólar no invita a viajar al exterior, pero tampoco invita a vacacionar en Argentina. Todo está caro y la pérdida del poder adquisitivo es dramática para asalariados, jubilados y pensionados.

Ojalá vuelva la cordura, y retorne la esperanza. Necesitamos un gran acuerdo político para salir de la crisis. Ojalá que esto suceda pronto.

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