Los jóvenes son en Argentina el eslabón más endeble del mercado laboral, aún en un proceso de reactivación de la actividad y del empleo como el que muestran los indicadores de fines de 2021. Con una menor participación sobre el total de los ocupados y con empleos precarizados, la población menor de 30 años engrosa una estadística que ni siquiera los buenos ciclos económicos logran torcer y que expresa además, una nueva caracterización de la clase trabajadora, muy distinta a la construcción histórica y cultural de hace décadas, donde el trabajo era sinónimo de una vida digna.
En el país hay 12,6 millones de personas ocupadas en los 31 aglomerados urbanos, según los últimos datos del mercado de trabajo difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), correspondientes al cuarto trimestre de 2021. Sobre ese universo, sólo el 22,3% son jóvenes de entre 14 y 29 años, de los cuales el 9,4% son mujeres y 12,9% varones.
Aunque la recuperación de la actividad económica impulsó una mejora en los indicadores laborales _al punto tal que la tasa de empleo fue a fines del año pasado la más alta de las últimas décadas (43,6%)_ la participación de los jóvenes sobre el total de la población ocupada, se redujo en el cuarto trimestre de 2021 dos puntos respecto a igual período de 2020 uno de los momentos más críticos en términos de empleo, y pasó de 24,2% al 22,3%.
Las oportunidades transitan un camino aún más estrecho a medida que es más bajo el nivel educativo. Por lo cual, ser joven y tener poca instrucción es una doble vara de discriminación para conseguir un empleo. Al cuarto trimestre de 2021, estaban ocupados sólo el 2,9% de quienes tenían primario incompleto y el 11,7,% con primario completo.
Pero aún sorteando esos límites, la inserción en el mercado laboral para los jóvenes viene impregnada de dos categorías que caracterizan a la nueva clase trabajadora en la Argentina del siglo XXI: el empleo informal (asalariados sin aportes) que son un tercio de los que cobran un sueldo en el país; y el cuentapropismo, encarnado especialmente en la figura del monotributo, que está muy lejos de representar una oportunidad de emprendimiento personal y más cerca de formas encubiertas de empleo precarizado.
Sector público
La información provista por el Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) echa luz sobre esta nueva dinámica del mercado laboral. Los últimos datos del cuarto trimestre de 2021 muestran que los que mostraron mayor dinamismo en la recomposición del “trabajo registrado” fueron el monotributo y los asalariados del sector público, según consignó un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp).
“Mientras el segmento privado creció un 3,2%, los trabajadores inscriptos en el monotributo, un 7,1% y los asalariados públicos, un 4%”, indicó. De hecho, “de los poco más de medio millón de puestos de trabajo registrados creados durante el último año (514.814), 244 mil fueron agregados por estas dos últimas categorías que, sumadas al avance del monotributo social en los últimos meses del año, totalizan 330.951: el 64,3% del crecimiento de las ocupaciones registradas”, agregó el relevamiento.