Empresas en su mayoría nacidas en forma independiente, de pequeña escala, orientadas a la actividad agropecuaria, agroindustrial y a la salud humana, con marcado perfil exportador y fuertes creadoras de empleo calificado, conforman el universo de las firmas de bio y nanotecnología relevadas en el primer censo argentino sobre el sector que fue presentado en forma virtual. La actividad fue presidida por el titular de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano donde participaron el titular de la Cámara Argentina de Biotecnología, Federico Trucco y de la vicepresidenta Fundación Argentina de Nanotecnología, Laura Toledo.
Así como la mayoría de las empresas expresaron una marcada vinculación con el sector público como universidades y organismos _especialmente las bio_ en general se detectó un bajo uso de los regímenes de promoción sectoriales contemplados en leyes como las de economía del conocimiento, de biotecnología moderna o de promoción de bio y nanotecnología.
El relevamiento, donde trabajaron además el Consejo Federal de Inversiones, el Centro Interdisciplinario de la Universidad de San Martín (Unsam), el cluster de biotecnología de Córdoba y el Hub Bio Santa Fe, permite tener un mapa claro de la evolución que tuvo la actividad, muy marcada desde el año 2015, que sirva como un insumo para la definición de políticas públicas.
El censo, que fue presentado por Lilia Stubrin, de la Unsam, mostró que en Argentina hay identificadas 340 empresas de biotecnología y 77 de ellas, es decir el 22%, están radicadas en Santa Fe, el tercer distrito luego de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba). Ese número ubica al país en el puesto número 10 a nivel internacional, un ránking liderado por Estados Unidos, Francia, Canadá y España. Quedó arriba de Noruega, Portugal o Brasil.
Sobre el total de firmas identificadas y a los efectos del trabajo metodológico, los investigadores relevaron 210 empresas bio. A su vez, se identificaron 34 firmas nano y se relevaron 24. El 40% está en Buenos Aires, el 27% en Caba, el 6% en Santa Fe y el 4% en Córdoba.
En ambos casos, los sectores de mayor desarrollo son los vinculados a la biotecnología agropecuaria, tanto en los estadios de I+D como en el precomercial o de mercado, 77 sobre 210. Luego le siguen salud humana (73 empresas), procesamiento industrial (41), salud animal (41), ambiente, energía y recursos naturales (26) y el resto 49, que se dedican a aplicaciones no específicas u otros rubros.
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Datos. El censo fue coordinado por la Unsam y la Agencia I+D+i en colaboración con entidades del sector.
“El sector está creciendo de manera dinámica y genuina, y la economía del conocimiento es el tercer rubro de exportación en la Argentina con más de 7.500 millones de dólares”, dijo Peirano quien ante el cambio de gobierno se despidió de su gestión al frente de la Agencia.
Empleo, ventas y exportación
“Lo que no se mide no existe” aseguró Trucco al valorar el aporte del censo y dijo que es difícil que “otra industria pueda mostrar semejante evolución”.
Las 210 bio relevadas emplean 15.222 personas y las nano 691 trabajadores, número que crece si se extrapola al total identificado. En la mayoría son empleos calificados. Pero además, el sector es proveedor de divisas. En 2022 las bio exportaron por u$s 387 millones y las nano u$s 283 millones. Además, 77 bio tienen solicitudes de patentes en Argentina, 66 en EEUU, 33 en Europa y 15 en Brasil. En las nano el número alcanza a 35 en el país, 1 en Brasil, 3 en EEUU y 2 en Europa.
Entre los principales problemas que plantean las empresas, se encuentra la incertidumbre económica y dificultades para importar (85%). El 73% planteó complicaciones con el financiamiento a la innovación; el 62% con infraestructura y equipamiento de I+D y para escalado; el 60% por cuestiones regulatorias y el 51% se quejó por los procesos burocráticos.