Economía

Pospandemia: el tiempo de la otra economía

Los referentes sociales y económicos del sector solidario debatieron cómo potenciarlo en la salida de la crisis provocada por el coronavirus.

Domingo 14 de Junio de 2020

La crisis desatada por el Covid-19 impulsó la necesidad de reamarse frente a una "nueva normalidad" y quienes integran la economía social y solidaria consideran que es el momento de reubicarse y tomar mayor protagonismo en la pospandemia.

"Ahora es cuando: es tiempo de la otra economía" es el título del conversatorio virtual que lleva adelante la maestría en entidades de la economía social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Red de Universidades de la Economía Social Solidaria (Ruess). Durante el primer encuentro reunió a más de un centenar de referentes del ámbito académico y diversos actores vinculados a la economía social y popular de la provincia, y también de otras latitudes.

Daniel Maidana, de la Universidad de General Sarmiento (UNGS) y coordinador de Ruess, abrió el encuentro y propuso "armar una agenda propia de la economía social para la pospandemia". En ese sentido, llamó a no depender de lo que marca la agenda de los organismos que brindan financiamiento, que a veces marcan el camino, sino a "con autonomía avanzar y articular el pensamiento y la acción".

El editor de la revista "Otra economía" consideró que es momento de "avanzar y dejar de ser sólo una red de contactos para ser un movimiento de la economía solidaria".

Maidana habló sobre los "riesgo de esta crisis" y expresó que se puede acentuar "el sálvense quien pueda". En ese sentido, manifestó que la crisis puede llevar a que "el miedo apremie tanto por la cuestión de la supervivencia que nos haga cerrar demasiado".

Además, planteó que los riesgos de la lógica mercadocéntrica, de "mantener una lógica hacia adentro pero ser refuncionalizados hacia los mercados globales".

"Consideramos que no tienen que ser políticas para una etapa, las instituciones tienen que dar cuenta de la transición y la coyuntura y tienen que tener en el horizonte la transformación. Las instituciones deben consolidar los pasos que consideremos necesarios, consolidar espacios multiactorales. Todo acompañando nuestras prácticas con una estructura jurídica, y que no sean sólo medidas de corto plazo sino de largo plazo y profundidad", puntualizó Maidana.

El coordinador de la Ruess estimó que uno de los desafíos más fuertes de las organizaciones de la economía social y solidaria quizá sea "trabajar en contra de la dispersión" de los diferentes actores.

El conversatorio virtual siguíó con Javier Gortari, licenciado en economía de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y magister en gerencia y administración de programas sociales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam). El también doctor en ciencias sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) destacó que se iene una etapa de grandes desafíos para desentrañar "en qué contexto nos vamos a mover en la pospandemia con la economía social y solidaria".

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"Más allá de los proyectos de cada lugar tenemos que tener esa mirada estratégica para poder crecer como sector", subrayó el ex rector de la Unam antes de repasar las tensiones mundiales entre las grandes potencias como China y Estados Unidos y los emergentes India, Irán y Rusia.

Gortari planteó que la pandemia puso de relieve una "crisis civilizatoria", que, recordó, también la visibilizó el Papa Francisco, algo así como una suerte de anarquía capitalista que conduce al agotamiento del Planeta y lleva a la pobreza a millones. "Es la irracionalidad de neoliberalismo desenfrenado", señaló al tiempo que coincidió con que la pandemia en Argentina junto al cambio de gobierno que hubo a nivel nacional en diciembre del año pasado "constituyen grandes desafíos para repensar la economía".

El magister en gerencia y administración de programas sociales dijo que es momento desde la economía social de "repensar la relación con el Estado". En ese sentido, apuntó a que debería participar de cuestiones clave como las compras que realiza el Estado y también las inversiones. "Esto requiere mucho trabajo, coordinación y articulación con el Estado y con las propias organizaciones", indicó y agregó que la economía social y solidiaria podría intervenir como proveedora en los créditos para la vivienda, por ejemplo.

"Tenemos que apuntar alto, poner una mirada estratégica, pensar y debatir. No hay verdades y se van construyendo, pero tenemos que ver qué pasa con nuestra deuda, si tiene un arreglo inteligente o no. El tema externo internacional hay q incorporarlo al debate, ver qué pasa con Argentina y el Mercosur. Son conversaciones y debates que hay que tenerlos, aún entre los compañeros que intercambiamos la mandioca y la batata", definió y planteó que hay que estar atentos a que "en río revuelto" no se destaquen figuras a las que no les interesa la economía social como proyecto.

Gortari instó a mirar más allá y además de la cooperativa de producción y consumo hacer base en otros eslabones. "Es importante darle a este proyecto de economía social un carácter político central y proponernos un plan de trabajo que nos conduzca a algún lado, con dinámica de trabajo y crecimiento", destacó.

Por su parte, Natalia Quiroga Díaz, coordinadora académica de la maestría en economía social de la UNGS también dijo que “se hace urgente configurar una agenda para la pospandemia” en toda América latina donde “en este momento hay un recrudecimiento de la economía neoliberal que se observa con el endeudamiento que los países por el Covid-19 sacaron” para sobrellevar la pandemia.

Soberanía

En ese sentido, se lamentó porque esta situación puede hacer que se achique “el margen de soberanía que los países van a tener para sostener una agenda de bienestar” y dijo que “la economía social y solidaria enfrentará un escenario complicado”.

“Con la profundización de los paquetes de ajustes observamos una revitalización de la agenda conservadora, lo vemos en hasta como se ha pensado la cuarentena en la unidad familiar que es una enorme vulnerabilidad para las mujeres. En Argentina se registró un crecimiento del 200% en las llamadas de las mujeres para pedir auxilio. Pero el proyecto patriarcal también es extractivista, vemos la devastación de los pueblos indígenas en Brasil ya que la cuarentena implica la desmovilización de los movimientos y eso implica re ocupación de la tierra que había sido protegida”, explicó la también coordinadora del grupo interamericano de Clacso Economía Feminista Emancipadora.

Quiroga Díaz consideró que en este escenario “que no está siendo fácil” se abre un reto para las organizaciones ya que el Covid-19 mostró grandes paradojas para la economía y social. Mencionó que el Estado se hace cargo de mantener el ingreso de los trabajadores o apunta políticas que benefician a las grandes corporaciones o bancos y muchas organizaciones de la economía social y solidaria no pueden acceder.

“Vengo planteando que las economías feministas y sociales eran economías para la vida pero hoy que estamos en un falso debate entre economía y salud nos damos cuenta de la necesidad de pensar otra economía. El crecimiento económico se sigue pensando que es vital para la economía, nuestra concepción de la economía alberga una posibilidad de crecimiento. El escenario que tenemos a mediano y largo plazo va haber una retracción muy fuerte sobre los mercados locales y cerramiento de los mercados internacionales. Estamos frente a la necesidad de pensar la demanda local como la demanda que moviliza lo económico, la idea de que los exportadores pueden recomponer el flujo económico va a ser difícil”, señaló.

La coordinadora académica de la maestría en economía social de la UNGS instó a apuntar a la fortaleza de las economías de cercanía, enraizadas territorialmente, ya que lo global va a caer. Pero apuntó que la pandemia demostró que falta desarrollar espacios estratégicos como los vinculados a la distribución y circulación. “Tenemos el lema ir del productor al consumidor, pero la cuarentena nos demostró que la distribución y circulación la viene desarrollando el capitalismo, y la peor expresión del capitalismo que se expresa por violencia sobre los trabajadores”, precisó en referencia a las grandes plataformas on line.

La cadena

De esta forma dijo que es vital resolver la producción, distribución y circulación y consumo de los productos de la economía social y solidaria. “Con la experiencia planetaria que vivimos por la cuarentena vimos la desigualdad, en quienes mueren. No se trata de volver a la normalidad que teníamos, esa normalidad causa las muertes que hoy tenemos”, subrayó Quiroga Díaz.

Juan Pablo Martí, profesor adjunto en investigación en el programa de historia económica y social de la Universidad de la República Uruguay (Udelar) y docente de la maestría en entidades de la economía social de la UNR, prefirió salir de la visión romántica de que toda crisis es oportunidad y dijo taxativamente: “Las crisis son crisis y generalmente van acompañadas de altos costos humanos y económicos. El futuro dependerá de cómo lo construimos, hay oportunidades y potencialidades que se abren para la economía social y solidaria”.

El académico puntualizó que “en nuestras regiones se gasta muchísimo más en el ejercito que en salud, ciencia y tecnología” sin embargo “ni las armas ni los militares pueden dar respuesta a la emergencia” actual.

“Tal vez tengamos la oportunidad de revalorizar la salud, la ciencia y la tecnología, de revalorizar la reproducción ampliada de la vida, de las organizaciones de la economía social y solidaria que surgen para dar respuesta a necesidades de hombres y mujeres”, indicó ya que dijo “que en la emergencia las organizaciones pueden estar mejor posicionadas para cuidar la vida de las personas”.

Con el ejemplo

En ese sentido, recordó como al inicio de la pandemia se disparó el precio de algunos productos como el alcohol en gel o los barbijos y se valorizó el caso de las cooperativas que mantenían los precios. O quedó en evidencia el impacto sobre la informalidad laboral y las organizaciones de la economía social y solidaria tienen trabajo formal, digno y decente. “Hay una ventana de oportunidades importante, si es que los hacedores de políticas públicas pueden visualizar esto”, resaltó.

Martí expresó que la pandemia dejó en evidencia que “la disyuntiva salud o economía es falsa”, por el contrario dijo que “deberían estar juntas y ser salud y economía para la vida”.

“Se habla de salud o economía pero la salud se reconfiguró en base al lucro, es paradojal. La economía tiene que ser para la vida y la salud tiene que ser salud para la vida. Esta pandemia pone en evidencia muy fuerte esta idea de que los sistemas de salud que pueden hacer frente a emergencia fueron pensados para la vida y no para el lucro. De qué sirve curarme del Covid-19 si después de estar un mes en una clínica cundo salgo debo 80 mil dólares por el uso de la cama de cuidados intensivos. Esto es una batalla cultural y política”, precisó.

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