Salvador Di Stéfano: ¿Cómo vivieron esta transición desde el 19 de marzo hasta hoy dentro de la estructura del banco?
Salvador Di Stéfano: ¿Cómo vivieron esta transición desde el 19 de marzo hasta hoy dentro de la estructura del banco?
Pablo Cáceres: Fue un proceso que empezó muy desprolijo porque nos sorprendió a todos. No había un manual ni una previsión para esto, tuvimos que “virtualizarnos” de alguna manera de un día para otro. En la primera etapa tratamos de atender la urgencia y que nuestras terminales, nuestros cajeros estén siempre disponibles con efectivo. Después comenzamos a atender a los jubilados y se dio aquel fatídico día en el que la calle se llenó de gente de golpe, pero por suerte los pudimos atender muy bien. A partir de ahí empezaron las soluciones, que no se generaron específicamente para la pandemia, sino que eran proyectos que estaban pensados para integrarse y se empezaron a lanzar en forma individual soluciones a los problemas de la gente. Virtualmente ofrecimos soluciones para los trámites que se efectuaban dentro del banco como blanquear un pin de una tarjeta de crédito, abrir una cuenta, hacer una extracción si perdí mi tarjeta, entre otros, y eso desembocó en el tiempo en soluciones más integradas. Tratamos de atender la urgencia y necesidades, esto no cambió solo para nosotros, también ocurrió con nuestros clientes. Aunque a veces se abren sucursales no todos pueden movilizarse así que reemplazamos cuestiones digitales que antes eran únicamente presenciales.
— SD: Ustedes fueron el primer banco que tuvo Whatsapp para hablar con la gente antes de lo que fue la pandemia.
—PC: Así es, tenemos una herramienta llamada eMe que es el motor de respuestas a través de Whatsapp, vos le preguntás cómo hago tal cosa y te explica lo que sea. Desde la etapa pre pandemia lo impulsamos para estar cerca de la gente y ofrecer soluciones. El sistema financiero para mucha gente es un mundo desconocido y buscamos poder ayudarla a través de las herramientas que más utilizan, y Whatsapp es una de ellas.
— SD: También vino la aplicación del Banco Macro.
—PC: Ya teníamos una app que usan todos nuestros clientes habituales, lo que lanzamos fue Mi Macro. Es muy simple: está pensada para la inclusión financiera y confeccionada para que cualquiera pueda usarla ya que ocupa muy poco espacio y la permite cualquier teléfono que tenga sistema Android. Es una app para jóvenes, para emprendedores o gente que recién inicia su relación con los bancos, y te permite abrir tu primera cuenta o usar la que ya tenías, pedir su tarjeta de débito, utilizar el CBU, hacer y recibir pagos, transferencias, cargar los datos de su celular, pagar impuestos. Apunta a las transacciones más simples y básicas que utiliza la gente. Y la oportunidad de esto se da porque mucha gente se ha bancarizado obligatoriamente para cobrar la asistencia del Estado y creemos que esto funciona como un complemento ideal porque de repente muchas personas se encontraron con una cuenta bancaria y poco conocimiento de cómo manejarse, entonces esta App le permite tener el banco en el teléfono y simplificar todas sus relaciones.
— SD: Cuando miro desde el lado Macro del sistema financiero, veo dos grandes crecimientos en créditos: uno con los documentados, relacionados a las empresas, y otro con las tarjetas de crédito, que el prendario o hipotecario en esta etapa ha quedado bastante más relegado. ¿Cómo fue la relación de Macro y las empresas con el aluvión de créditos que hubo? Muchos impuestos en parte por el Estado al 24 por ciento más la asistencias natural que el banco le dio a las empresas.
—PC: Para ponerlo en números, nosotros hemos desembolsado en la provincia 17 mil millones de pesos en préstamos a la línea del 24 por ciento, atendiendo clientes de todos los tamaños dentro de lo que son pymes. Hay gente dentro de ese grupo que ha tomado más de un préstamo, tenemos clientes a los cuales les desembolsamos entre cinco y seis operaciones crediticias para poder acompañarlos en el pago de sueldos y recomponer el capital de trabajo. Fue un crecimiento importante en estas líneas y muchos clientes lo aprovecharon bien para transitar este período. El otro crecimiento también se da en la transaccionalidad de las tarjetas de crédito, la falta de ir al banco y las pocas ganas de sacar efectivo han hecho que muchas personas se volcaran a la compra virtual y ahí el pago sí o sí es a través de una transacción, y en eso las tarjetas de débito y crédito jugaron un papel muy importante.
— SD: De la noche a la mañana se desarrolló el e-commerce, ¿cómo impactó y cómo contribuyo el banco en esto?
—PC: Lo primero que hicimos fue volcarnos a acompañar a los grandes dealers del negocio e-commerce con promociones, descuentos en las compras, incentivando también a que la gente no salga de su casa. Después cuando se liberó un poco más la economía trasladamos también esa misma operatoria porque algunos comerciantes nos pedían volver al tradicional plan de cuotas o descuentos en el comercio, pero sí te puedo decir que el crecimiento de las ventas por el canal e-commerce fue exponencial, y sigue aumentando. Día a día percibimos que el que se ha acostumbrado a este canal continúa utilizándolo. Lo vimos también en nuestra app tradicional que, en este período de pandemia, duplicó su operatoria en virtud de que la gente decidió o no podía salir.
— SD: Uno tiene el imaginario social de pensar “la tarjeta viene y justo me ponen el descuento en lo que yo necesito”, ¿Macro hace un estudio para ver qué es lo que la gente está consumiendo?
—PC: Hay tendencias. El formateo de la compra del cliente es bastante repetitivo y nosotros tenemos fechas especiales todos los años donde sabemos en dónde se compra y qué se compra para el Día del Padre, de la Madre o del Niño, y ahí ya orientás compras que tienen cierta rutina. Después el mercado va dando tendencias, cuando ves crecer una empresa de delivery apoyas ese crecimiento y colaborás para que funcione más rápido.
— SD: Ustedes fueron uno de los primeros bancos que entraron al negocio del corretaje en granos, ¿cómo les está yendo en la provincia de Santa Fe y de qué manera ves el escenario del campo?
—PC: Podemos decir que el campo es un negocio próspero en Argentina, pero por supuesto tiene ciclos, épocas mejores y peores. El banco viene incursionando en una integración de estos dos mundos, cada vez lo estamos profundizando más, nos está yendo muy bien y vamos cumpliendo con los objetivos que nos planteamos. Ahora estamos trabajando en procesos para que no sea pensar en un corretaje que hace una tarea y un banco que financia, sino empezar a ver al cliente agropecuario, fundamentalmente agrícola desde la integralidad, y entender que el grano es la caja del cliente.
—SD: Y también hay un andamiaje y financiamiento de todo el mercado de maquinaria agrícola, que en Santa Fe tiene zonas específicas como Las Parejas o Cañada de Gómez que son sectores bastante fuertes.
—PC: En los últimos meses se reactivó muy bien por suerte, y eso en las economías regionales impacta mucho. Cuando se habla de campo la gente piensa en el productor que siembra pero la economía del campo es mucho más amplia: maquinaria, implementación, insumos del sector agropecuario.
—SD: Una picante, ¿Cómo es la convivencia entre el banco privado y el estatal?
—PC: En líneas generales, el banco del Estado debería estar siempre orientado a fomentar y colaborar más que nadie con la producción. El banco privado se tiene que destacar por agilidad, innovación, acompañamiento. Me parece que somos complementarios y necesarios los dos, no hay una competencia. Yo creo que el sistema financiero argentino tiene todavía muchísimas posibilidades de desarrollo tanto para los bancos privados como para los estatales.
—SD: ¿Qué le falta a tu gestión en el Banco Macro para estar más cómodo?
—PC: A nuestra gestión la mide la gente. Podemos decir que es muy bueno colocar una determinada cantidad de productos o préstamos, pero en realidad los que te suben y bajan el pulgar son los clientes. Nosotros tratamos de medir qué piensa y qué necesita la gente, esa es la asignatura que seguimos, buscar formas de ofrecer soluciones.
—SD: ¿Cómo está la morosidad?
—PC: Muy controlada porque hoy no hay vencimientos y todo pasa a futuro, el Estado decretó eso. Nadie entra en mora pero avizoramos que más adelante tendremos que sentarnos con nuestros clientes y replanificar pagos en muchos segmentos.
—SD: Después de tu agenda laboral en el banco, ¿cómo te desestrezás el fin de semana?
—PC: Mi lado B está vedado ahora también. Participo en la conducción de un club de la ciudad y los sábados los dedico íntegros a eso durante la vida normal: miro los partidos y tengo un intercambio permanente con la gente. Me voy para allá tipo 11 de la mañana, vuelvo a la tardecita y me entrego a mi familia. Los domingos si es verano me cruzo un rato a la isla a tomar mate y comer algo.
Por Gonzalo Santamaría

