Economía

Julia Strada: "Un aumento salarial por decreto sería una señal muy clara"

La referente del Cepa y directora del Banco Nación dijo que una norma como el que dictó Fernández en 2020 afirmaría la recuperación

Domingo 29 de Agosto de 2021

Los índices confirman la recuperación económica, aunque todavía marcha a dos velocidades, con sectores por encima de los niveles prepandemia y otros que evolucionan a menor ritmo. “Al inicio del año fue un rebote estadístico pero ahora empezamos a notar un crecimiento heterogéneo, no es una salida como la de la crisis de 2008”. Así lo señaló Julia Strada, referente del Centro de Economía Política de Argentina (Cepa) y directora del Banco Nación. El jueves pasado, el Concejo municipal la declaró como joven profesional distinguida de la ciudad.

Strada advirtió que las asimetrías en la reactivación “obligan a pensar en una economía funcionando de una manera particular en los próximos años”. Una consecuencia de esta particularidad es el delay con la recuperación de puestos de trabajo y el salario.

“Es relevante lo salarial porque hay actividades que se recuperan pero con un nivel de productividad mayor , con los mismos puestos de trabajo pero con menor salario”, señaló. A su juicio, esa problemática tiene que estar sobre la mesa de discusión porque “no es el objetivo salir de la pandemia con más desigualdad, y menos en este contexto en la Argentina”.

En ese punto, abogó a favor de una política más activa del gobierno para que el salario se recupere frente a la inflación. Por ejemplo, a través de un decreto como lo hizo a principios de 2020. “Un aumento, a través de un shock, sería una manera más clara de poder tener algunos puntos por arriba de la inflación de acá a fin de año”, indicó.

—¿Cómo ves que cerrará la actividad económica este año?

—Salió el dato de actividad económica que muestra una recuperación, que no va a compensar la caída que tuvimos el año pasado, cercana al 10%. La proyección es de un aumento del 7% u 8%. Al inicio del año fue un rebote estadístico pero ahora empezamos a notar es un crecimiento. Es heterogéneo, no es una salida como la de la crisis de 2008. Estamos con actividades que están por encima del nivel prepandemia, es decir, superando el año 2019. Es el caso de la mayor parte de la industria y también de la construcción y, parcialmente, del comercio. Pero luego operan otro tipo de actividades, como las que tienen que ver con recreación, esparcimiento, turismo, hotelería y restaurantes, que están en peor situación y, sobre todo, con una incertidumbre muy alta respecto de qué va a pasar para adelante. Esa heterogeneidad genera distorsiones tanto en el funcionamiento de la economía en general como también en la recuperación de las fuentes de trabajo. Hay sectores que ya no necesitan los Repro y hay otros que los necesitan y quizá lo sigan necesitando por un tiempo más. Lo mismo sucede en relación a la asistencia crediticia bonificada a tasas más bajas. Esto nos obliga a pensar en una economía funcionando de una manera particular en los próximos años. Y no estoy incorporando al análisis la cuestión de la variante Delta, que podría agregar muchísimos más problemas.

"El año pasado se destruyeron 192 mil puestos de trabajo y se recuperaron 100 mil, aún falta la mitad” "El año pasado se destruyeron 192 mil puestos de trabajo y se recuperaron 100 mil, aún falta la mitad”

—Esta heterogeneidad en los sectores ¿tiene que ver exclusivamente con la pandemia o con algo más estructural que hizo que no pudieran despegar al mismo ritmo?

—Es fundamentalmente por el impacto de la pandemia porque la experiencia indica que en momentos de recuperación económica, cuando se inyecta dinero y efectivamente aparece una demanda más fuerte, las actividades recreativas suelen crecer. Y ahora eso no está pasando. Quizás en el verano cambie un poco la temporada, como de hecho ocurrió en la anterior.

—¿Esta heterogeneidad está provocando un desfase entre el crecimiento de la actividad y la recuperación de puestos de trabajo?

—Hay un segundo elemento de recuperación asimétrica. La oferta está yendo más rápido que la demanda. Por un lado tenemos la cuestión sectorial, que no se da sólo en la Argentina sino en todo el mundo. Cuando uno lee lo que dice Kristalina Georgieva en los informes del FMI, ve que está diciendo: “Hay sectores que van más rápido que otros en materia de recuperación”. Hay actividades que, en términos de la oferta o de capacidad instalada, están mejor en su nivel de utilización pero no recuperaron el empleo que destruyó el año pasado. Este es el caso general de toda la economía. El último dato que yo tengo es de una destrucción de puestos de trabajo de 192 mil el año pasado y una recuperación que no llega a 100 mil este año. O sea que falta la mitad para recuperar. Y me parece relevante lo salarial, que también va retrasado, porque la recuperación de puestos de trabajo fue incluso más significativa que la salarial, desde el punto de vista del 2020 contra el 2021. Y ahí tenemos una asimetría oferta-demanda, porque hay actividades que se recuperan pero claramente con un nivel de productividad mayor porque están recuperando con los mismos puestos de trabajo pero con menor salario. Esa cuestión tiene que estar sobre la mesa de discusión, porque el objetivo no es salir de la pandemia en forma más desigual, menos aún en este contexto en la Argentina”.

—Distintos sectores que incluso respaldan la gestión del gobierno cuestionaron la contención fiscal y de la política de ingresos en el primer semestre. ¿Hace falta inyectar más política pública para poder recuperar el poder adquisitivo?

—Nosotros desde el Cepa hemos planteado en más de una oportunidad la necesidad de un aumento salarial más significativo, y lo venimos diciendo desde que arrancó el año. Como el que había realizado Alberto Fernández al principio de su gobierno, en febrero y marzo de 2020, que había sido por decreto. No fue a modo de bono, sino un aumento primero de 3 mil pesos y luego se agregaron mil pesos más que subían el nivel salarial. En todo caso se podía considerar como pago a cuenta de futuros aumentos. Eso había tenido un impacto muy positivo en el poder adquisitivo en términos reales. Después vino la pandemia. Y cuando uno mira el 2020, de punta a punta, se encuentra que, por ejemplo, el sector privado no perdió sino que prácticamente empató. Fue precisamente por esos aumentos que se hicieron al inicio del año. Para nosotros esa sería una medida muy relevante para implementar en estos momentos. Y que a las empresas que no lo puedan pagar, que se las asista, como de hecho ha sucedido con Repro. Si bien se tomó una gran decisión al reabrir las paritarias con la pauta superior al 40%, también la inflación viene corriendo a un ritmo elevado. Es cierto que fue del 3% el último mes, y seguramente perfore ese piso en agosto pero también es cierto que un aumento a través de un shock sería una manera más clara de poder cerrar algunos puntos por arriba de la inflación de acá a fin de año.

—Más allá de ese refuerzo, ¿creés que se puede dar este cruce de líneas entre salario e inflación con el ritmo con el que vienen evolucionando después de la reapertura de paritarias?

—En términos generales, es difícil acelerarlo. Va a haber convenios que van a poder ganar y otros no. Se están haciendo esfuerzos para que sean todos los que puedan superarse. Hubo acuerdos en los últimos días, el gobierno va a refrendar el 40% y 45% en el caso del sector público, docentes, distintos casos que han podido negociar, con lo cual si la inflación es más o menos de la que creemos, no debería haber pérdida. En todo caso nos encontraremos con empate o no ganancia.

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—¿Cómo vislumbrás el impacto en la cuestión económica en el marco de la discusión de la campaña? La oposición, por ejemplo, reabre la discusión sobre el tema de la deuda. Algo que parecía saldado.

— Sí. Es lamentable tener que volver a traer los datos de la evolución de la deuda porque nuestra sociedad ya debería haber construido consenso en torno de eso, no volver a abrir esa agenda y discutirla como si no hubiera pasado lo que pasó. Porque es el mundo de la posverdad: no importa lo que pasó sino lo que decimos que pasó. Pero la verdad es que los que seguimos muy de cerca y discutimos la economía estamos obligados a tener un rol explicando algunos temas fundamentales. Y no deja de sorprender que Juntos haya elegido hablar de deuda. Tanto Macri como Vidal eligieron hablar de ese tema, cuando es de manera incontrastable el eje que más perjuicio generó al pueblo argentino en los cuatro años que gobernaron. Y diría que el eje más incuestionable desde el punto de vista de que la sociedad ya sabe lo que hicieron. Evidentemente se dan cuenta que hay un costo político que están pagando. En las encuestas está saliendo esa información, entonces quieren desdecirse respecto de lo que ocurrió, e incluso acusar al gobierno de Alberto Fernández de haber tomado deuda en dólares cuando sabemos que eso no ocurrió, y además no hubiera sido posible si hubiera querido. Cabe recordar que solamente un 26% del endeudamiento de Macri se utilizó para pagar deuda recibida, “heredada”, como ellos decían. Todo lo demás lo tomaron por una decisión política y entre otras cosas no se utilizaba ese endeudamiento para inversión.

—La economía y la política económica que se está desarrollando ahora y la foto de la situación económica en este momento ¿van a tener algún impacto a la hora de votar?

—Yo creo que sí, siempre tiene efecto la economía, pero en este caso la política sanitaria va a ser todavía más relevante. El proceso de vacunación va a ser para mí una de las características fundamentales que se va a evaluar de esta gestión, y espero que todos los esfuerzos que están haciendo para que el poder adquisitivo mejore, tengan sus frutos al momento de elegir. Y si no, todos sabemos que es un gobierno que hizo hasta lo imposible para que la inflación no se descontrole, pese al aumento de los precios internacionales, sobre todo los commodities que exportamos y un proceso de remarcación que evidentemente está asociado a una característica estructural de la economía argentina que es la concentración económica.

—¿Cómo evaluás el manejo del gobierno en el frente fiscal en el último tiempo?

—Evidentemente hay una preocupación de Martín Guzmán para que no se desmadre. El déficit está prácticamente en equilibrio: estamos en 0,5% de déficit fiscal primario en los primeros meses del año. Hay una necesidad de que efectivamente Argentina ordene su frente fiscal y yo estoy de acuerdo. Creo que muchas veces eso choca con las necesidades de la pandemia que nos exige mejorar el nivel de gasto para atender necesidades.

—¿Se llega fin de año con las variables equilibradas o controladas en el frente cambiario?

—Yo veo bien el frente cambiario. Hay controles estrictos tanto para el oficial como para los paralelos. Los dólares financieros están muy controlados, sobre todo con las medidas de los últimos días, para el MEP y para el contado con liquidación. Efectivamente, lo que encuentro es que los dólares en algún punto van a tener sus movimientos y presiones por parte de los medios de comunicación en términos de poder económico, pero las presiones no van a poder tener un gran impacto en la medida en la que está muy controlado el frente.

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