Lo mismo sucede con la energía eléctrica en cuanto a los subsidios, en medio de un “pésimo servicio, notorio en estas épocas”, se quejó la Mesa Sindical. Mientras tanto, los contratos de alquiler sufrirán un aumento del 36,40%, según determina Indice de Contrato de Locación (ICL) y los contratos “llamados libres, seguirán subordinados a lo pactado con el locatario”.
En el mismo sentido, los sindicatos mencionaron el aumento del sistema de medicina privada de salud que aplicarán un 2,5% mensual a sus usuarios.
El comunicado está firmado, entre otros, por la federación de trabajadores aceiteros y desmotadores (FTCIODyARA), APSEE, ATE, Ctera, Apla, APJ GAS, Cepetal, FJA, AJB (Judiciales Bonaerenses), APJBO, UPJ Banco Provincia de Bs. As., Asijemiin, Soepu, APDFA, Federación Gráfica Bonaerense, Químicos de San Lorenzo, Soerm, AGTSyP, ASSRA, Sindicato Empleados de Comercio, Apsai, Sutepoa, UTI, APJ Televisión Pública, Sipreba, Fesprossa, Cicop, Asociación Médicos Municipales (AMM), Asociación de Médicos de la Actividad Privada (Amap), Federación Profesionales del GCABA, Fetera, Luz y Fuerza La Pampa, Luz y Fuerza MDP, Luz y Fuerza Zárate, Sindicato de Prensa de Rosario, Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) y Festram.
Los gremios firmantes del documento cuestionaron también las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) por no reflejar cabalmente estos aumentos, distorsionando a partir de ellos otros indicadores, como los de pobreza. Y concluyen que “por algo la mayoría no cree en la inflación que comunica el gobierno”.
Indec bajo la lupa
Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) analizó críticamente la metodolgía utilizada por el organismo de estadística para construir algunos indicadores.
Puso como ejemplo la medición del salario no registrado, que de acuerdo al Indec subió 27,2% real entre la asunción del gobierno y mayo de 2025. “El resultado está fuertemente influido por cambios en la EPH que mejoran la captación de ingresos no laborales (Tarjeta Alimentar, PNC, Progresar), sin que se explicite el impacto sobre la comparabilidad histórica”, señaló el Cepa.
Respecto de la inflación, es conocido que el Indec mantiene ponderadores desactualizados pese a contar con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho) 2017/18 y a los fuertes aumentos tarifarios de comienzos de la actual administración que no fueron captados adecuadamente por la estructura de ponderadores actuales.
“Con ponderadores actualizados, la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 sería 288,2%, frente a 249,5% con la metodología vigente (+38,7 puntos)”, explicaron los economistas del centro de estudios. Señalaron que las mayores diferencias se concentran en febrero y abril de 2024 (Vivienda y Transporte). La relevancia de esta brecha fue señalada incluso por el FMI, que exige la actualización de la metodología.
La subestimación del peso de los servicios y el transporte afecta también la medición de la pobreza por ingresos, anclada en el costo de la Canasta Básica Total (CBT). Hoy la canasta de alimentos, que no tincluye servicios, explica el 45% de la CBT, muy por encima de encuestas previas. A la vez, los cambios en la EPH elevan el ingreso medido sin reflejar mejoras reales. “El resultado es una medición de pobreza con problemas de comparabilidad y confiabilidad”, indicó el informe.
Las dudas llegaron también el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae), sometido en septiembre de 2025 a revisiones “inusualmente grandes en la serie desestacionalizada”. El organismo “salvó” a la economía de la recesión al contabilizar un repunte d ese mes explicado “casi exclusivamente por la intermediación financiera, cuyo valor agregado —estimado a partir del spread de tasas— tiende a sobredimensionarse en contextos de tensión cambiaria”. A ello se sumó el fuerte aporte de los impuestos netos de subsidios, que explicaron 1,87 puntos de un crecimiento total de 5,01% y alcanzaron una incidencia récord del 23,1% en el período julio–septiembre. “La combinación de estos factores infló el Emae y permitió sostener la narrativa de ausencia de recesión; sin embargo, excluyendo ambos componentes, el nivel de actividad a septiembre de 2025 se ubica en los valores de noviembre de 2023”, señaló el Cepa.
Bola de endeudameinto
La morosidad en el pago de créditos personales al sistema bancario alcanzó el 7,8% en octubre, el nivel más alto en dos décadas, superando incluso los picos registrados durante la pandemia, el final de la gestión macrista y la crisis financiera internacional de 2008–2009. En apenas un año, el incumplimiento se triplicó, pasando del 2,5% en octubre de 2024 al valor actual, en un contexto marcado por el deterioro persistente de los ingresos familiares y un consecuente desplome del consumo.
El fenómeno es todavía más grave en el universo del crédito no bancario, especialmente en el segmento fintech. Allí, la irregularidad trepa al 18% de las carteras y, según el Banco Central, la mora con entidades no bancarias como billeteras virtuales, financieras y cadenas comerciales llegó al 20% en octubre, casi el triple que un año atrás. Se trata de préstamos de acceso rápido y escasos requisitos, pero con costos financieros totales que pueden rondar el 500% anual, una combinación explosiva para hogares que se ven obligados a recurrir a este tipo de préstamos para cubrir sus gastos básicos.
Lejos de tratarse de un fenómeno marginal, el crédito por fuera del sistema bancario se volvió una pieza central de la economía cotidiana. En 2025, estos financiamientos alcanzaron niveles récord cercanos a los $ 12,2 billones, equivalentes al 1,3% del PBI, y ya involucran a más de 11 millones de deudores. Sumando créditos bancarios y no bancarios, la deuda total de las familias representa hoy el 137% de sus ingresos promedio, una proporción que hace apenas un año apenas superaba el 100%. Entre trabajadores informales y cuentapropistas, el ratio asciende al 143% de sus ingresos.
Jóvenes en mora
Uno de los grupos más golpeados por esta dinámica es el de los jóvenes. El acceso casi universal a billeteras virtuales y plataformas de crédito hizo que la cantidad de jóvenes endeudados se duplicara en un año, pasando de 287.000 a 620.000. Sin embargo, la contracara es alarmante: más del 41% de los jóvenes con crédito se encuentra en situación de mora, catorce puntos más que un año atrás. En muchos casos se trata de montos relativamente bajos, inferiores a medio salario mínimo, pero la combinación del multiendeudamiento y las tasas usurarias vuelven insostenible cualquier intento de pago.
La brecha entre el sistema bancario tradicional y el crédito alternativo también deja en evidencia una lógica regresiva. Mientras que en los bancos la mora se mantiene en torno al 4,4%, gracias a tasas más bajas y a mecanismos automáticos de cobro, en las entidades no bancarias el atraso alcanza niveles críticos. En los despachos oficiales reconocen que las familias priorizan pagarle a los bancos para no perder acceso al crédito más barato, relegando las deudas con fintech y comercios, donde crecen con fuerza los créditos incobrables y los considerados de alto riesgo.
El cuadro general muestra que la deuda dejó de ser un recurso excepcional y se convirtió en una característica estructural de la vida cotidiana de millones de trabajadores y trabajadoras argentinos bajo el gobierno de Javier Milei. El endeudamiento funciona como parche permanente, hasta que deja de funcionar.