La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) reclamó en un comunicado hace pocos días la continuidad de las políticas industriales de cara al balotaje y se sumó a un conjunto de organizaciones que hicieron el mismo reclamo.“La idea es llamar a reflexionar a aquellos que no estén convencidos de esto”, dijo Roman Guajardo, presidente de la Unión Industrial Región Rosario (Unirr) y pro tesorero de la federación que nuclea a estas y otras organizaciones de la provincia.
El dirigente explicó que la Argentina tiene hacia adelante un “buen ciclo económico”, tanto “por factores exógenos y endógenos”, sustentado en el desarrollo de sectores estratégicos como el hidrocarburífero, la minería, el campo, las exportaciones industriales “que permitirán resolver el problema de escasez de dólares”.
“El temor más grande que tenemos es que Argentina no aproveche el ciclo económico que se viene para adelante”, planteó Guajardo y dijo que esto será así de la mano de un mundo “que va a consumir los productos que Argentina fabrica por excelencia como los alimentos o la energía”.
“Hoy la discusión no es si Vaca Muerta es viable o no, la discusión es cómo hacemos para invertir en infraestructura y poder capitalizar esos recursos”, señaló el industrial y lo trasladó también a otras áreas como el litio o la economía del conocimiento.
Pero para eso fue posible contar con una matriz previa. “Que Argentina sea hoy un país que desde Latinoamérica pueda avanzar en ese sentido, es porque hay universidades, entramados científicos tecnológicos que lo hacen posible”, agregó el titular de Unirr.
En ese sentido, Guajardo reconoció que hay dos propuestas de país, una de las cuales la pudieron escuchar de primera mano mediante el trato directo con Sergio Massa, el candidato presidencial de Unión por la Patria, y otra, la de Javier Milei de La Libertad Avanza, sobre la cual no tienen conocimiento al menos en forma directa.
“Con Massa en distintos ámbitos donde se representa a la industria de Santa Fe nos hemos encontrado y la última vez fue en Sauce Viejo convocados por la Agencia de Desarrollo de la ciudad capital” un encuentro al que también fueron invitados los dos candidatos presidenciales.
“Massa fue pero de Milei no hubo respuesta”, detalló Guajardo y señaló que desde Unir no tuvieron contacto con el candidato de LLA ni con gente de su equipo.
A contramano
De todos modos, sí explicó que en el acto del Día de la Industria en Paraná, “el economista Darío Epstein, que es asesor de su equipo, nos dijo lo que luego fue público, y es que pensaban en dos años de adaptación para la industria y después venía una apertura”, señaló.
Frente a eso Guajardo fue contundente: “Nosotros a la apertura de las importaciones no le tenemos miedo, el tema es que el mundo está yendo en otro sentido”.
Al respecto explicó que tras la pandemia, hay un reseteo del intercambio internacional. “Hoy se habla reshoring, nearshoring, de restablecer nuevamente las cadenas de abastecimiento y de producción globales y muchos países están cuidando cada vez más su producción”, precisó y planteó que en Argentina algunas propuestas “plantean ir a contramano”.
“Hay que ser pragmático, aprovechar las oportunidades que tenemos, defender nuestro trabajo, nuestra producción y estimularla, dándole herramientas para competir de igual a igual con cualquiera”, aseveró Guajardo, pero “acá y en el mundo, eso lleva tiempo”, indicó.
Dos modelos
Por eso también instó a los industriales y empresarios a mirar con atención los modelos en pugna. “A veces la indignación por la indignación misma no tiene sentido”, dijo. “Es verdad que la realidad es dura, que hoy es difícil producir, abastecerse de insumos y llevar el día a día en las empresas, pero a veces hay que correrse de ese cortísimo plazo y mirar un poquito a mediano y largo plazo y no romper con todo lo que tenemos, sino tratar de aprovechar todo lo que construimos hasta aquí”, dijo.
Además Guajardo consideró que tener un contexto favorable requiere también de una conducción del mismo y no de un piloto automático. Las propuestas públicas de LLA no son “viables” para la Argentina. “En el mundo donde se han aplicado estas recetas _que incluso nosotros mismos hemos aplicado en otro momento_ no son lo mejor para el modelo de desarrollo que creemos es el mejor para un país como Argentina, con 45 millones de habitantes, con los recursos y la distribución geográfica que tiene”, concluyó.