Economía

El dilema de la macro y la micro

El emprendedor carece de créditos accesibles para surfear la coyuntura, no hay políticas de Estado.

Domingo 09 de Junio de 2019

Mientras los políticos miran la macro y debaten candidaturas presidenciales, la micro te golpea en la cara con menores ventas, aumenta el desempleo y se intensifica el ajuste. El emprendedor carece de créditos accesibles para surfear la coyuntura, no hay políticas de Estado.

El mundo ingreso en un escenario de rebelión constante. Estados Unidos y China en una guerra comercial cuya duración lleva más de un año, y el resultado es perder y perder, ya que los dos gigantes se verán privados de más competencia y menores precios. Por si esto fuera poco, Estados Unidos acaba de ponerle aranceles a México y no descarta hacerlo con India. Ingresamos en la era de la desglobalización, en donde se reducen las exportaciones, y se pretende que sean reemplazadas por el consumo interno.

En este escenario Argentina se está beneficiando por hechos meramente fortuitos. Las lluvias en Estados Unidos han modificado a la suba los precios de la soja, trigo y maíz, pero cuidado, estas subas no llegaron para siempre, los productores deberían aprovechar para vender o fijar precios a futuro.

La muerte de 200 millones de madres de cerdo en China sobre una población de 440 millones, hará reducir en 22 millones de toneladas al consumo, no hay forma de reemplazar esta proteína a escala mundial.

Argentina, país de praderas y llanuras, aptas para la agricultura y la ganadería debería estar muy alegre. Sin embargo, el país vive una comedia de enredos en donde el principal involucrado es su clase política, que hace lo imposible para que el país no crezca.

Como las elecciones presidenciales generan alta incertidumbre en el ahorrista medio de nuestro país, han llevado a la práctica la feliz idea de congelar la base monetaria (implica que los pesos que están en la calle no se incrementan), poner la tasa de corto plazo en el 70 por ciento anual, vender los dólares que sean necesarios para quitarle volatilidad a nuestra moneda, y operar en el mercado de futuros para que la devaluación no se propague en el tiempo. El resultado de estas medidas monetarias y cambiarias es una gran recesión en el sector urbano. Al congelar la cantidad de moneda y convivir con una inflación del 55 por ciento anual, cada vez tenemos más pesos en la mano, pero podemos comprar menos cosas.

La baja de ventas es tan fuerte, que en todos los casos deja a los actores con fuertes pérdidas, ya que no logran financiar los gastos de estructura. En casi todos estos sectores se vislumbra una baja en la dotación de personal en los meses que vienen, al menos hasta que la venta tome otro color y se logró volver al equilibrio presupuestario.

El gobierno trabaja para revertir este escenario, en los meses venideros llegaran los aumentos paritarios y el aguinaldo. Le dará un beneficio de $ 20.000 a la compra de autos de valor inferior a los $750.000 y $ 40.000 a la compra de autos de valor superior a los $ 750.000. Aunque no lo crea, no es una broma de Videomatch, es verdad. Estas medidas son paliativos, pero no mueven el amperímetro del consumo en general.

El Banco Central dejo muy claro que la tasa de interés seguirá en el 70 por ciento anual durante el mes de junio, en el momento que el empresario necesita tasas bajas para enfrentar el pago del medio aguinaldo de julio. En este contexto proliferaran las ofertas, las empresas buscarán incrementar las ventas liquidando stock, o vendiendo con escaso margen de rentabilidad para privilegiar la liquidez y enfrentar las obligaciones con el personal.

En el marco de la actual crisis, hay una relajación en el pago de tributos y obligaciones fiscales laborales. Esto termina desfinanciando al Estado, que en los últimos meses recurre a la mayor presión tributaria para enfrentar la crisis. La implementación de la tasa de estadística a las importaciones en abril, y no permitir el ajuste por inflación para el pago de impuesto a las ganancias en una muestra de lo que decimos.

Conclusión

Esperamos que en el año 2020 salgamos de esta crisis, sin embargo, se vivirán etapas muy difíciles.

La primera etapa se dio en el segundo semestre de 2018 que fue cuando las empresas que estaban con problemas no pudieron quedar en pie en medio de la crisis, y quedaron las empresas sólidas.

La segunda etapa la estamos viviendo en el primer semestre de 2019, las empresas necesitan adecuar su estructura a los ingresos de ventas realizados, para ello muchas han comenzado un plan de readecuación de gastos y costos, en donde la reducción de personal impacta de lleno en el mercado. En él mientras tanto, muchas empresas postergan para otra oportunidad el pago de obligaciones fiscales.

La tercera etapa se vivirá en el segundo semestre del año 2019, si aquí no vivimos una mejora de ventas, y consecuentemente una baja de la tasa de interés para financiar la transición, estaremos ante la presencia de la tercera ola de ajuste, que terminaría por llevarse a otro gran porcentaje de emprendedores.

Los Resultados de Expectativas de Mercados (REM) de las 50 consultoras más importante del país nos indican que el año 2019 terminaría en el mejor de los casos con una inflación del 40 por ciento anual, tasas de interés en el 55 por ciento anual y un dólar a $ 51,50 a fin de año.

Con este panorama, el proceso de ajuste de las empresas seguirá vigente, el desempleo crecería, y hasta pasadas las elecciones no habrá decisiones de inversión.

La macro puede estar mejor porque el Estado logra equilibrio fiscal, pero esto es condición necesaria pero no suficiente para que la micro viva el desahogo que necesita.

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