Economía

El Banco Central y la convertibilidad con bandas

En el esquema se destaca una banda de flotación para el dólar entre 34 pesos y 44 pesos.

Domingo 07 de Octubre de 2018

El nuevo plan monetario opera como una convertibilidad con bandas. Te asegura que el tipo de cambio no se saldrá de las bandas, te invita a invertir en pesos, asegura el pago de los bonos de la deuda, apunta a salir de la crisis exportando y el ajuste en el mercado de consumo será feroz. Los agentes económicos están escépticos, el tiempo manda.

El Banco Central instauró un esquema monetario muy parecido a la convertibilidad. En donde se destaca una banda de flotación para el dólar entre $34 y $44.

Cuando teníamos el uno a uno, El Estado compraba y vendía dólares a dicho valor, expandiendo o contrayendo la base, según sea operación de compra o venta de divisas. En esta oportunidad se eligió una banda de precios, que nos retrotrae a un nivel de competitividad similar al 2009 en el piso de la base, y al 2005 en el techo de la base.

El Banco Central busca un tipo de cambio que sea competitivo, y hará que las bandas se ajusten de precio para no perder dicho nivel de competitividad con el paso del tiempo, y la erosión de la inflación. Por ahora, las bandas de flotación se ajustarán a un rito del 3 por ciento mensual hasta diciembre, con lo cual podrían terminar el año entre $37 y $ 48.

La gran diferencia con la convertibilidad de los 90, es que en esta oportunidad el resultado fiscal primario sería 0, no hay posibilidad de déficit en este rubro, aunque los primeros años tendremos déficit fiscal ya que refinanciaremos los intereses de la deuda, que sumarían unos u$s 11.000 millones anuales.

El Banco Central cuenta con herramientas adicionales para que el tipo de cambio no llegue al techo de la banda. En los últimos días intervino en el mercado monetario, elevando los encajes bancarios 3 por ciento, y colocando Letras denominadas Leliq a tasas del 70 por ciento anual. Estas letras sólo operan entre bancos, sin embargo, tiene efectos sobre el resto del mercado, las tasas de las Lebac a 30 días se vaciaron en el 56 por ciento anual. Por otro lado, acaba de conseguir un swap de u$s 8.000 millones de China para acrecentar las alicaídas reservas que se ubican en u$s 49.003 millones

El mix de congelar la base monetaria, subir encajes y colocar letras a los bancos nos dejó como resultado una iliquidez de tal magnitud que el tipo de cambio comenzó el camino de regreso a la zona de piso de la banda.

Las consecuencias no deseadas de esta política, es que los conjuntos de los actores económicos se quedan sin crédito y los que obtienen una porción de financiamiento pagan tasas siderales, que hacen inviables cualquier tipo de negocio. Esto implica que la economía ingresa en un escenario de contracción, en donde muchas empresas inevitablemente caerán en convocatorias de acreedores, habrá suspensiones y despidos creciendo.

La nueva convertibilidad móvil no dará resultados inmediatos en materia de precios y actividad económica. Los precios bajarán a mediano plazo, cuando las tarifas hayan realizado buena parte del ajuste de precios proyectado, y el mercado esté convencido de que el déficit 0 es una realidad. Recién para el segundo trimestre del año 2019 las tasas de inflación mostrarán una importante baja, en el mismo momento que proyectamos una mejora en la actividad.

El relevamiento de expectativas de mercado, que realiza la media de los analistas a nivel nacional, da cuenta que para el año 2018 la inflación culminaría en el 44,8 por ciento anual, y auguran una baja al 27 por ciento anual para el año 2019. El tipo de cambio culminaría el año 2018 en $43, mientras que para fines de 2019 se proyecta en torno de $50,4.

Desde nuestro punto de vista, para 2019 esperamos una inflación del 35 por ciento y un tipo de cambio en torno de $60. Para nosotros en el año 2019 no habría un gran ingreso de capitales ligados a la inversión directa y financiera. Las elecciones generan un cosquilleo entre los argentinos que los llevan invariablemente a dolarizar sus carteras.

La balanza comercial y de servicios pasará de negativa a positiva, pero será difícil que pueda compensar los dólares del atesoramiento colectivo pre electoral.

Argentina tendrá que convivir con tipo de cambio elevado, tasas altas, recesión en los grandes centros urbanos, más baja de consumo público y privado.

La inversión se mantendrá ausente en 2019 y el único dinamizador de la economía sería la exportación. El problema es que la exportación solo representa el 12 por ciento del PBI, es una locomotora con pocos caballos de fuerza para tirar al PBI nacional.

El interior del país, más ligado a las exportaciones, y en la medida que las cosechas rindan sus frutos, veremos una mejora importante en sus economías. Para los meses de abril y mayo se cosecha el maíz y la soja, en el segundo trimestre del año 2019 comienza el sendero del crecimiento, aunque no significa que el PBI crezca en todo ese año.

Conclusión.

•Estamos ante un plan que solo es viable para emprendedores con capital propio, con escala y alto profesionalismo.

•En esta primera etapa el tipo de cambio alto no nos coloca con fuertes competidores del exterior, ingresaría poca mercadería extranjera, y no llegarían empresas nuevas a nuestro país, el mundo desconfía de Argentina.

•No llegarán dólares masivamente por mucho tiempo, con lo cual, tipo de cambio alto tenemos para rato, es bueno para las economías regionales.

•La estructura productiva argentina está orientada al consumo, y la reconversión de una economía que sólo miraba para adentro, para pasar a una economía exportadora dejara muchos heridos en el camino. Muchas empresas serán inviables por su posicionamiento de mercado, falta de gestión o capital de trabajo, esto nos dejará una tasa de desempleo mucho más elevada.

•Será interesante ver como la población atraviesa los próximos 180 días de recesión, y qué preferencias de voto mantiene a la salida de la crisis en el segundo trimestre de 2019, y a pocos días del 11 de agosto cuando se vota a presidente en las primarias abiertas.

•Argentina tiene un gran desafío por delante, se votará saliendo de un duro ajuste económico, con poco para distribuir y mucho por trabajar. La clase política ante una prueba de fuego, oficialismo y oposición.

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