Los bancos centrales, al subir las tasas de interés para frenar la inflación “aplicaron un antibiótico de amplio espectro que arrase con todo sin importar de dónde viene el problema”. Así lo consideró Guillermo Oglietti, doctor en Economía Aplicada y subdirector del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), al considerar que la aceleración de precios que hoy jaquea a las economías del mundo no es un problema de exceso de demanda sino de “insuficiencia de oferta”, una relación afectada por la pandemia y la guerra.
“El modelo económico liderado siempre por la oferta y el beneficio, está empezando a agotarse”, dijo y planteó que hasta “el propio mercado ve que hay mejores posibilidades de crecimiento si se apunta a un modelo más apoyado en los salarios y la demanda”.
“Estamos en un proceso de desglobalización, de un multilateralismo parecido a un bilateralismo, donde hay un eje occidental, un eje asiático, y un eje acomodaticio, donde está la Unión Europea, y muchos países de América latina, salvo unos pocos insumisos”, dijo.
_¿Cómo ves el escenario global con este aumento de tasas para frenar la inflación?
_Desde que empezó a acelerarse la inflación en el mundo, y esto es antes de que se iniciara la guerra en Ucrania, los bancos centrales del mundo empezaron a subir las tasas de interés. Algo preocupante porque esta inflación global no es la consecuencia de un problema de exceso de demanda sino de insuficiencia de la oferta. Los bancos centrales defienden los intereses de la banca y los tenedores de títulos, que son los castigados cuando hay inflación en divisas. Y aplicaron un antibiótico de amplio espectro, que arrase con todo sin importar de dónde viene el problema. Así, se terminaron agravando las expectativas y la confianza de los empresarios. Era cuestión de tiempo. El FMI bajó sus previsiones de crecimiento, así que están logrando su cometido. Están buscando así bajar la inflación. Había otras alternativas, como solucionar los problemas de oferta que estaban generando la inflación, y que mucho tenía que ver con los problemas de abastecimiento del comercio mundial, cuyas cadenas se habían roto tras la pandemia. Hasta China crece por debajo de sus estándares.
_¿Existe la posibilidad de recomponer esta oferta rápido en un mundo tan conflictivo?
_El planeta ya venía avanzando hacia un mayor proteccionismo, en medio de este entorno geopolítico conflictivo, que es la disputa de Estados Unidos con China y con Rusia, ya que Europa y el resto de los países actúan acomodándose a estos intereses. Es muy difícil esperar que esas cadenas globales se restablezcan fácilmente. Pero si no hay posibilidad de reconstituirlas, porque los países se abastecen a sí mismos y le cortan suministros a “socios inamistosos”, no queda otra que lograr el abastecimiento interno, reconfigurar esas cadenas y buscar nuevos proveedores. La estrategia elegida fue otra. Es interesante la enorme reconfiguración mundial que está pasando. Estamos en un proceso de desglobalización, de un multilateralismo que se parece más a un bilateralismo, donde hay un eje occidental, un eje asiático, y un eje acomodaticio, donde está la Unión Europea, y muchos países de América latina, salvo unos pocos insumisos.
_Frente a expectativas de recesión y la reconfiguración mundial hay respuestas distintas. ¿Cómo ubicás el fallido plan económico de Liz Truss, que la terminó eyectando del poder en Gran Bretaña?
_El plan de Truss era un disparate financiero que no se podía sostener porque debilitaba demasiado las cuentas públicas. Y eso fue percibido por el mercado. También hubo debilidades políticas porque en el Partido Conservador británico es donde se canalizan todos los intereses económicos fuertes de ese país. Hubo una apuesta contra Truss y una corrida contra la libra. Este modelo económico liderado siempre por la oferta y el beneficio está empezando a agotarse. Y hasta el propio mercado ve que hay mejores posibilidades de crecimiento si se apunta a un modelo un poco más apoyado en los salarios y la demanda. Además, esto mostró que el Brexit no le aportó estabilidad al Reino Unido. Y esto es una lección para otros. Abrirse tiene sus costos. También, desde que empezó la crisis por la guerra en Ucrania las monedas empiezan a depreciarse. Antes había que invertir u$s 1,20 para comprar un euro y ahora hay que invertir u$s1. Y eso está hablando de los costos que tienen los problemas geopolíticos para la UE, como la alianza que estaba esbozándose con Rusia como proveedora de combustibles baratos, que se rompió. Están empujando a Rusia al eje asiático, que tendrá una mayor competitividad. Entre los ejes del tercer mandato de Xi Xinping está el tema ambiental. China consume muchísimo carbón y la alianza con Rusia le permite empezar a consumir gas.
_La economía china presenta una desaceleración importante.
_China hace su reforma con Den Xiaoping en el 79 y empieza a tener un crecimiento explosivo a partir del 81, cuando pasó a crecer a tasas del 20 ó 15% anual. Cuando Alemania se empezó a industrializar también crecía al 20%. La mayoría de los procesos actuales son a ese ritmo. Duplican el tamaño cada tres o cuatro años. En China el crecimiento fue del 20% en la primera década y luego se redujo. Lógicamente, porque de otra manera necesitaríamos dos o tres Tierras para abastecerlo. China podía crecer así mientras tenía mucha reserva de mano de obra industrial, que era la población agrícola. ¿Pero cuántas décadas puede hacer esa transformación, que es la que garantiza que no haya inflación global? Después de la crisis de las puntocom, con la inyección de dinero en el mundo y las políticas monetarias expansivas no hubo inflación porque había un país que aprovechó todo ese impulso de demanda y lo transformó en capacidad productiva. Eso tarde o temprano se va a acabar. Los tipos de interés ahora tienden a aumentar porque a China ya se le dificulta abastecer sin costos inflacionarios eternamente.
_¿Y Argentina?
_El gobierno de Alberto Fernández volvió, con matices, a la inercia de alineamiento con Estados Unidos. Antes incluso que asumiera Sergio Massa. El acuerdo con el FMI es una muestra. A pesar de los riesgos, porque cuando se firmó la tasa era casi cero pero ahora eso cambió. Las tasas de los créditos de facilidades extendidas son más bajas que las del mercado. Uno de sus componentes es la tasa básica (promedio ponderado de los países cuyas divisas acepta el Fondo). Cuando se empezó a negociar era de 0,005% y ahora está encima del 2%. Después vienen las sobretasas que aplicó el Fondo porque el crédito a Macri excedió mucho la cuota social, que suman 3%. En estas circunstancias hay que renegociar la deuda. Cambiaron muchas cosas: estalló la guerra, subieron las tasas y el mundo necesita nuestro combustible. Massa es un visitante de la embajada de EEUU pero podría explorar acuerdos con China. Sin embargo, ante el conflicto global, el gobierno prefirió no correr ese riesgo. A eso se suma que hay una especie de asimetría entre la capacidad económica y financiera de China. Es un gigante productivo, que abastece el 30% de las exportaciones globales pero su peso financiero es menor al 5%.