En sintonía, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) subrayaron ayer la insostenibilidad de la deuda pública argentina y sentaron las bases de la negociación con los acreedores privado. Si quieren cobrar, deberán aceptar fuertes quitas.
El staff del FMI estimó que la deuda requiere un alivio entre u$s 55 mil y u$s 85 mil millones en la próxima década, de acuerdo al plan que se elija. A saber:
u Para una reestructuración a una tasa del 9 por ciento y una madurez de tres años los servicios d deuda deberían reducirse entre u$s 80 mil millones y u$s 85 mil.
u A una tasa de interés promedio del 7 por ciento anual y un plazo de cinco años, el recorte debería ser de entre u$s 70 mil y u$s 75 mil millones.
u A una tasa del 5 por ciento y un plazo de siete años, el descuento sería de u$s 50 a u$s 55 mil millones.
El equipo del organismo difundió estas consideraciones en una nota destinada a "servir de guía a las partes involucradas en la compleja situación de la deuda argentina". Aunque aclararon que no necesariamente será la visión del directorio del Fondo, e documento está acompañado de una declaración de su titular Krystalina Georgieva, sobre la insostenibilidad del actual esquema de endeudamiento, que llegó al 90 por ciento del PBI a fines de 2019.
"El superávit primario requerido para reducir el presente nivel de deuda pública no es económica, ni políticamente factible", enfatizó el staff. Por eso, recomendó llevar adelante "una decisiva operación de deuda, con una contribución apreciable por parte de los acreedores privados". En su opinión, el alivio debería reducir las necesidades de financiamiento bruto de Argentina a un promedio de alrededor del 5 por ciento del PBI, y no superior al 6 por ciento, para cualquier año en el mediano y largo plazo. El equipo técnico ve la necesidad de mantener el servicio de la deuda en moneda extranjera alrededor del 3 por ciento del PBI.
El documento se conoció poco antes de una videoconferencia que realizó el ministro de Economía, Martín Guzmán, en la que brindó definiciones muy similar. Dijo que la deuda es "no financiable, inasequible e insustentable" y señaló que "aún se está a tiempo" para una reestructuración ordenada. Pero ese plazo, advirtió, "no puede durar para siempre".
Guzmán consideró "inviable" alcanzar un superávit fiscal primario de 4 puntos del PBI para pagar los compromisos de deuda. Precisó que "las necesidades brutas de financiamiento para los próximos cuatro años, ascienden a u$s 300 mil millones, y los intereses pagados por el gobierno han alcanzado niveles precrisis 2001"
"La deuda es impagable debido", agregó, y explicó que la crisis del coronavirus agrava el panorama.
Recordó que ajustar el gasto público del 24 por ciento en 2015 al 18,6 por ciento del PBI en 2019 no devolvió la confianza sino que "llevó a una caída en la demanda, incrementó la informalidad y la pobreza". Por eso, manifestó, "no queda lugar para más reducción del gasto".