Los avances tecnológicos han facilitado el flujo comercial entre proveedores y clientes de diferentes puntos del globo. Actualmente es posible acceder desde cualquier lugar del país a las redes productivas de los principales mercados del mundo. En ese contexto, es clave para una empresa volverse visible no sólo en su mercado de origen sino especialmente en aquellos en los que aspira a competir para ofrecer sus servicios.
Según las estadísticas proporcionadas por el último informe de Argencon, entidad argentina que agrupa a empresas de la Economía del Conocimiento, América Latina se consolida como una de las principales plazas exportadoras de servicios basados en conocimiento con un crecimiento del 16,8% en 2022, sólo por detrás de Medio Oriente que alcanzó un 20,2%.
La coyuntura actual en la región ofrece un escenario propicio para la internacionalización, y capitalizar esta tendencia se convierte en un elemento clave para una estrategia empresarial orientada a la presencia en el extranjero. Así, el SEO Internacional -la optimización para motores de búsqueda con el fin de posicionar mejor un sitio para ser visto desde distintos lugares del mundo- emerge como una herramienta estratégica fundamental.
"Una buena estrategia de SEO internacional es crucial para trascender fronteras", enfatizó Guido Mazzei, CEO de Agencia Eleven y agregó: “La visibilidad orgánica en motores de búsqueda no solo implica un ahorro económico en comparación a la publicidad, sino que también contribuye en la construcción de una presencia online sostenible y a largo plazo, generando confianza entre los usuarios y fortaleciendo la reputación”.
Estrategia en práctica
Para implementarlas, primero es importante definir el mercado prioritario para adaptar el sitio web al idioma y códigos lingüísticos de la audiencia destinataria. Además, la formulación de contenidos debe ir de la mano con la identificación de palabras clave relevantes en el país objetivo, integrándolas estratégicamente en la estructura del sitio.
Por otro lado, es crucial tener en cuenta la necesidad de emplear enlaces para cada idioma, ya que de ese modo Google podrá ofrecer la web específica a los usuarios que realicen búsquedas en los lugares en los que se está queriendo posicionar. Una vez establecida la estructura, el siguiente paso consiste en la optimización del sitio y traducción de todos sus contenidos.
Sin embargo, desde la compañía advierten que escatimar esfuerzos en este proceso y depender de herramientas automáticas puede llevar a traducciones literales que no capturan adecuadamente los matices de un idioma en particular. En otras palabras, podría resultar en frases poco claras e información incorrecta. Así, es esencial que la traducción sea realizada por una persona.
Por último, pero no menos importante, es fundamental implementar correctamente la etiqueta hreflang, que le permite comprender a Google que versión del sitio mostrar (país/idioma) según desde dónde esté realizando la búsqueda el usuario.
“Los primeros tres lugares en los resultados de búsqueda obtienen más del 50% del tráfico total. Cuanto más destacada sea la posición que ocupa la página web en la página de resultados de búsqueda en Google, más clics orgánicos va a recibir. Ese flujo constante de visitantes altamente segmentados puede traducirse en contactos y ventas”, concluyó Mazzei.