“El problema macroeconómico de Argentina es el de los bajos ingresos de trabajadores y jubilados”. El ex vicepresidente y ministro de Economía Amado Boudou fue enfático en la necesidad de avanzar en un programa de gobierno que “mejore la distribución del ingreso” y aseguró, en clave del escenario electoral para 2023 que Cristina Fernández de Kirchner es “quien mejor representa el espacio popular” y la “figura más relevante” para “frenar la voracidad y la Argentina que pretende implementar” la oposición.
Boudou estuvo en Rosario el viernes pasado, donde habló de economía en el centro cultural Quetepasa. Frente a un auditorio que estuvo a pleno, el también referente de la agrupación Soberanxs habló de la actualidad y perspectivas de la economía. Fue durísimo, en ese marco, con el ex ministro de Economía Martín Guzmán, a quien le endilgó haber “rifado” un superávit comercial acumulado de u$s 30 mil millones.
“Es de esperar que el ministro Sergio Massa pueda ir corrigiendo esa situación, estoy de acuerdo con su planteo sobre la necesidad de sumar dólares para el Banco Central y sobre su convicción de que el una devaluación sólo agravaría los problemas del país”, dijo. Consideró que en estos meses “se paró una suerte de golpe de mercado que hizo que el dólar y la tasa de interés subieran”. Y aseguró que el desafío es ahora “mejorar los ingresos de la población”. Porque, enfatizó, los bajos salarios y jubilaciones son “el problema macroeconómico del país”.
Y ubicó el origen de estos problemas en el gobierno de Mauricio Macri, con su política regresiva en materia de distribución. “Hay que poner sobre el debate público que este proceso de inflación empezó y se desató durante el gobierno de Juntos por el Cambio”, recordó. Y, tras lamentarse porque “esta situación lamentablemente no pudo ser todavía contenida”, instó a poner el foco en “el rol de las empresas concentradas”.
“Se habla de inflación y se mira al gobierno pero resulta que los precios los suben las grandes cadenas de supermercado, las grandes empresas de alimentos e insumos difundidos”, aclaró. Y apoyó la decisión del gobierno para avanzar en “un mecanismo de coordinación de precios con el sector privado”.
“En Argentina estamos viendo que trabajadoras y trabajadores perdieron diez puntos de su participación en el PBI desde que terminó el gobierno de Cristina hasta hoy, esos puntos los perdieron a manos de pocas empresas que se quedaron con el futuro de ese esfuerzo”, describió. Y enfatizó: “Hay que poner en marcha el principal motor de la economía argentina, que es el mercado interno”.
En esa lógica, subrayó que su “opinión personal” es que la vicepresidenta es “quien mejor representa a los espacios populares” en Argentina. “Si uno mira la historia argentina, los doce años de gobierno del kirchnerismo son excepcionales en términos de crecimiento con mejora de salario e inclusión social; cuando Cristina terminó su segundo mandato no había ningún sector de la vida económica y social argentina que no estuviera significativamente mejor que cuando Néstor Kirchner empezó a gobernar en 2003”, recordó.
Y opinó que “la violencia que los sectores dominantes expresan sobre Cristina marca que también para ellos es una figura relevante porque es el freno a la voracidad y a la Argentina preperonista, sin derechos, que se pretende implementar”.
Sobre el programa económico que debería implementarse para llegar con éxito a las elecciones de 2023, consideró que “el primer foco es no poner ninguna cuestión en términos electorales sino de la vida diaria”. Y en ese punto, entender que “si nuestro objetivo es la justicia social, la soberanía política y la independencia económica son centrales”. Al revés de “lo que hizo Macri trayendo al FMI a la Argentina sin ninguna necesidad y para ponerle un verdadero cepo a su desarrollo”.
“Cuando Macri dice que vendería Aerolíneas y con eso haría jardines de infantes habría que preguntarle por qué no los hizo cuando tuvo u$s 44 mil millones que le dio el Fondo en la mano, frescos”, apuntó, y completó: “Esa es la diferencia en la historia, está quien da garantías con lo que hizo cuando le tocó gobernar y está quien, cuando gobernó, hizo cosas en contra de los argentinos”.
En el plano regional, Boudou consideró que la elección de Lula como presidente de Brasil permitirá mejorar la sociedad entre los dos países sudamericanos porque “compartimos objetivos y la importancia de lo nacional y popular”. Y cerró: “El principal derrotado con la victoria de Lula es el lawfare”.