Se puede decir que Argentina presentará un once titular con mayoría de jugadores que no son habituales titulares. Pero la verdad, es de primer nivel para cerrar la fase de grupos de la mejor manera ante Perú. Lo que habla de la jerarquía de un plantel que sigue rayando a gran nivel como para ilusionarse, no solo en terminar primera de grupo, algo que cae de maduro, sino para alcanzar sin mayor problema la final de esta Copa América más allá de las preocupaciones que genera la lesión de Lionel Messi.
Es que si un síntoma tiene este equipo de Lionel Scaloni, es que hoy tampoco es un drama mayor que Messi no esté, como lo era en otros tiempos. A ese punto creció este plantel, que por supuesto está además de disfrutando de las mieles del éxito, preparando el después para cuando el mejor del mundo y hoy el capitán Angel Di María, ya no estén. De hecho, el retiro de Angelito está anunciado para cuando finalice este torneo.
El más importante de todos, el mejor, y el que le sigue. Messi y Di María, los símbolos que ofrecen sus últimos actos con la albiceleste con la misma competitividad, pero que además han hecho crecer a su alrededor a toda una camada que hoy se hace cargo de jugar muy bien al fútbol y ganar, como lo hizo ante Canadá y Chile, amén del desgaste al que lo sometieron. Y que buscará esta noche en la Miami de Leo, dar el último paso en el Grupo A ante una Perú en recomposición que precisa ganar para tener chances de clasificar.
Podrá pensar su técnico, el exarquero de Central Jorge Fossati, que lo mejor que puede pasarle es que Scaloni no ponga a la mayoría de los titulares, pero sabe que el once argentino tiene con qué minimizarlo y que le será muy difícil sacar el triunfo que necesita, que inclusive puede no alcanzarle, porque sí o sí necesita que empaten además Canadá y Chile.
La preocupación por Lionel Messi
Pero ese es el problema incaico. Por supuesto que la preocupación por la lesión de Messi hace sombra, pero Argentina tiene con qué pasar cualquier examen.
También cuando juegue el jueves próximo los cuartos de final, sea ante Venezuela, México o Ecuador. La selección es más que ellos y en semifinales, por la organización incomprensible de un fixture que puede volverlo a hacer jugar con un equipo de su grupo, también tiene las de ganar.
En todo caso, no debería haber sorpresas hasta la final, donde ahí sí le tocará el rival más duro, sea Brasil, Uruguay o Colombia, los principales candidatos.
Por eso, lo dicho, el equipo parece alternativo pero no lo es. Ni siquiera porque esta noche no esté en el banco ni el mismo Scaloni, suspendido por salir tarde al segundo tiempo. Esta selección tiene igual con qué.
También titulares
En la defensa por ejemplo estarán Gonzalo Montiel y Nicolás Tagliafico por los laterales, que compitieron la titularidad en forma muy pareja con Nahuel Molina y Marcos Acuña. El otro Nicolás, Otamendi, vuelve a una zaga que era suya hasta esta Copa América.
Leandro Paredes, el mismo Di María ni hablar, y Lautaro Martínez, el goleador hoy argentino de esta Copa, son potenciales titulares siempre. Y sólo parecen ponerse más a prueba Exequiel Palacios, que siempre fue suplente, y los pibes que prometen mucho para lo que vendrá, Valentín Carboni y Alejandro Garnacho.
Que Messi se recupere pronto, por supuesto. Pero la selección parece sobreponerse hasta eso. Una etapa sublime que rara vez vivió en su historia. Quizás nunca en la continuidad de un gran momento.