Es triste y lamentable ante la situación que vive nuestra ciudad (aumento del boleto, impuestos, inseguridad, falta de transporte, empleo "en negro", etcétera) que el secretario de Cultura municipal, Fernando Farina, encima salga a defender a alguien con una visión tan corta de la realidad como Ignacio Copani. Si en nombre de la libertad de expresión vemos lo chato de la programación en TV y mantenemos una ley de radiodifusión de la dictadura militar, qué lejos estamos del ejemplo que están recibiendo los niños y jóvenes argentinos, donde no hay límites de ningún tipo. Si en nombre de esa libertad de expresión hay que soportar la pornografía, la incitación al sexo, a la violencia, a la división del pueblo, creo que los que murieron en nombre de la libertad deben estar revolcándose en sus tumbas. Un párrafo aparte para el Decano de la Prensa Argentina es haber puesto como destacada dicha carta de lectores sin aclaración, ni postura y sin denunciar que la noche del recital de Ignacio Copani se transgredieron normas municipales en la esquina del bar Olimpo y sobre la vereda instalaron un potente amplificador/parlante.

































