Cartas de lectores

Somos estúpidos los argentinos

Existe hoy en el país un gobierno procapital moderado, al que tildan de "neoliberal", y al que le dan vuelta el país apenas intenta reducir un poquito el déficit fiscal.

Domingo 04 de Febrero de 2018

Existe hoy en el país un gobierno procapital moderado, al que tildan de "neoliberal", y al que le dan vuelta el país apenas intenta reducir un poquito el déficit fiscal. Sería hora de que abandonemos semejante necedad, y aceptemos que casi todos los males económicos de los que habitualmente nos quejamos parten de dicho déficit ¿Haremos fracasar también a esta administración? Veamos qué ocurrió en los últimos 70 años: desde el primer gobierno de Perón se han alternado en el poder civiles y militares; con la excepción del mandato de Frondizi, solo los peronistas culminaron sus períodos, aunque en decadencia constante y con crisis cíclicas. Tuvimos un surtido de casi todos los colores políticos, y no pudimos salir de la declinación. ¿Qué duda cabe? ¡Somos nosotros, los argentinos! Mientras el pueblo no esté dispuesto a tolerar políticas que lo alejen de la decadencia, no hay soluciones. Pareciera que para nosotros los gobiernos deberían ser como los reyes magos que nos tienen que traer regalitos: estamos enfermos de demagogia. Pero la riqueza no se puede crear mágicamente, hay que producirla. Si nos dejamos llevar por los cantos de sirena de los demagogos —ya sea para elegir gobiernos, ya sea para impedir gobernar a los no populistas—, la riqueza no se va generar. Y, sin ella, el reparto va a resultar siempre escaso. La inflación —que es como echarle más agua a la sopa para que alcance para todos— puede tomarse como una vara para medir el grado de inmadurez de los pueblos. Según el FMI, de los diez países con más inflación en el mundo, ocho son africanos, y dos latinoamericanos: Venezuela lidera el ránking y la Argentina se ubica quinta. Aunque esto debería darnos vergüenza, casi todo lo que esta administración —o cualquier otra en el pasado— intentó hacer para reducir genuinamente el déficit —y, por ende, la inflación— fue ferozmente criticado, al punto de poner en peligro la gobernabilidad. Queremos curarnos, sí; sin embargo, no estamos dispuestos a que nos apliquen el tratamiento. La Argentina es como un hijo de ricos venido a menos que no consigue —o no quiere— asumir su realidad actual, y sigue gastando más de lo que gana. La nuestra es una posición nostálgica y enfermiza, que no nos permite volver a crecer. Elecciones tras elecciones, vamos con el péndulo político de un extremo al otro, tratando —vía realismo mágico— que alguien nos salve, cuando en realidad sólo nosotros podemos salvarnos a nosotros mismos. Ya es hora de que los habitantes del país más psicoanalizado del globo reconozcamos nuestra decadente posición, para poder cambiarla: eligiendo gobierno, cuando corresponda, pero —sobre todo— acompañando algún proyecto de país razonable.

Jorge Ballario

DNI: 10.858.926

jballario@coyspu.com.ar


Hacia una severa crisis económica

En la Argentina todo sube, menos los salarios y las jubilaciones. Suben el agua, el gas, la energía, el transporte, las prepagas; todo, absolutamente todo. Obviamente, también sube el dólar que ahora vale 20 pesos. Ello demuestra que nuestra moneda vale cada vez menos. El poder adquisitivo de los argentinos está siendo demolido por una política económica que sigue a rajatabla los dogmas revelados del neoliberalismo económico. En consecuencia, la inmensa mayoría de los argentinos ve disminuir su capacidad de compra, lo que provoca el enfriamiento de la economía. Al tener menos dinero en su poder, los argentinos gastan menos incluso en aquellas cuestiones que son esenciales: salud y comida. La pobreza, lejos de disminuir como lo acaba de asegurar el presidente al conmemorar el medio siglo de existencia del Indec, aumenta sin cesar. Para colmo, en su afán por "racionalizar" el gasto público, el gobierno tiene planeado echar este año a varios miles de contratados estatales, lo que no hará más que agravar el problema. Obsesionado por combatir la inflación, el presidente y "el mejor equipo económico del último medio siglo" no hace más que ajustar la economía, es decir echar más leña al fuego. Mientras tanto, el FMI acaba de reconocer su preocupación por el elevado índice de endeudamiento del gobierno nacional. La historia económica argentina enseña que una política de esta índole conduce inexorablemente a una severa crisis económica que la pagará, como siempre, el pueblo trabajador.

Hernán Kruse


Los jubilados y el mundo que nos rodea

Justamente la relación fundamental del mundo que nos rodea ha sido construido todo lo que está a nuestro alrededor por generaciones pasadas vulgarmente pasada sencillamente denominada generación de ancianos, viejos, o jubilados. Esas personas, hoy denostadas, olvidadas, y totalmente ignoradas son las que ahora generaciones nuevas, que encontraron todo lo que gira a su alrededor, desconocen totalmente tratando de olvidarse de ellos y no reconociendo el valor que tienen, sólo lo olvidan y no saben o ignoran que esas mismas personas que llegan al abandono de estos. Ellos mismos serán los que ahora llaman material pasado y sin valor. Todas esas generaciones siempre han tratado de olvidarse ya sea cuándo pretenden cobrar su legítima jubilación que para colmo han aportado en dinero como amortización humana se les niega un buen pasar y sólo de alimentos cubrir enfermedades y remedios en realidad no piden nada sólo ellos lo ganaron y tuvieron la previsión de hacerlo. No obstante, realmente se masacra su vivencia y los últimos años de su vida ya gastada a través de la lucha por la vida, su país, su nación, y sus familias ven totalmente injusto y sin sentido. Además los ancianos colaboran con su sabiduría y experiencia en la transmisión de la fe y la educación a las nuevas generaciones, sus hijos y nietos.

Walter Oscar León

DNI: 5.981.998


¿Era delito o no, doctor Rafecas?

Hace unas semanas, vi en un programa periodístico por televisión al juez Daniel Rafecas defendiendo su fallo respecto de la desestimación que hizo de la denuncia del ex fiscal federal Alberto Nisman. Sostenía en el mismo que al no haberse concretado el memorándum de entendimiento con Irán, sólo había quedado en "actos preparatorios" por lo que no era punible en un Estado de Derecho. Me pregunto y no encuentro respuestas a mi duda: ¿cómo habrá fallado el juez a la hora de impartir justicia en los casos de delitos en grado de tentativa (que tienen sanción en nuestro Código Penal) y sobre los cuales tiene que haber emitido sentencia? ¿Habrá sostenido en sus fallos lo mismo? No olvidemos que ese memorándum fue declarado inconstitucional por la Cámara Federal, por lo que al haber sido concebido en contra de nuestra Carta Magna debería conferírsele carácter delictual.

Juan José de Guzmán

jjdeguz@gmail.com

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