educación

Peor el remedio que la enfermedad

Sábado 13 de Marzo de 2021

Hablan de garantizar la educación y me pregunto: ir semana por medio, día por medio, cada tres semanas, ¿es garantizar la educación? Causan risa estas medidas ya que salieron de vacaciones, se reúnen en los bares, fueron a las colonias, van a los supermercados, a los shoppings, a prácticas de fútbol, pero a la hora de ir al colegio hay que cuidarse del “peligroso virus”. Para el inicio de clases se ha propuesto un protocolo insostenible donde se priva a los niños de cariño, afecto, contacto físico, abrazos, sonrisas que tanto bien le hacen ya sean de sus papás, sus abuelos, sus docentes, es vital para el desarrollo físico que el niño juegue, comparta, se abrace y todo eso está prohibido. Deberíamos cuestionarnos el daño que hacen las medidas tomadas y comparar con el daño que se desea prevenir. Siempre decimos que la escuela debe ser el segundo hogar o así debe ser vista por el niño ya que pasa muchas horas en ella, resulta que se encuentra con un docente que tiene la boca tapada, casi no ve su cara, sus expresiones, su sonrisa, pareciera que está frente a un extraterrestre o un desconocido. Están fomentando el miedo, el susto ya que tapar la boca y la nariz produce esa sensación además de disminuirle la inmunidad, no permitirle respirar oxígeno y eso es muy grave. También surge una duda; ¿qué pasa si un niño se cae? ¿Si un chico se descompone? La maestra no puede tocarlo, ¿entonces? Considero que no debería llegarse a ese extremo porque se está causando más daño que el que se quiere prevenir solamente no se debería permitir el ingreso de niños o docentes enfermos y a los demás dejarlos vivir sanamente su infancia y su edad escolar.

Gladis Benedetti

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