Ultimamente la palabra "indeciso" tuvo amplia difusión en el vocabulario de los comunicadores, y consecuentemente en la gente, en la intención de trasmitir situaciones que eran del interés general. El diccionario de la Real Academia Española define el término como una persona perpleja, irresoluta y que tiene dificultad para definirse y ampliando el concepto puede agregarse como poco decidida. Eso es comprensible, pero también aceptable hasta cierto punto. No se puede ser indeciso por lapsos extensos, salvo que se trate de una patología, y en ese caso quien la padece debe recurrir a la asistencia médica. El pensador argentino Mario Bunge hace tiempo publicó una nota titulada "Elogio de la indecisión". Analizaba las posibilidades del hombre cuando se enfrenta ante la situación de tener que decidirse y la vincula con la libertad en cuanto que ésta consiste en el poder de decidir o no hacerlo. Dice que la libertad es el poder de no tomar una decisión cuando uno no desee tomarla, y concluye en esta parte, diciendo que ser libre es poder ser indeciso cuando a uno se le antoje, con razón o sin ella. Abunda el filósofo con profundidad, en otros temas como la libertad, el ejercicio de los derechos universales y concluye que en el ejercicio de una libertad dentro del orden social se involucra el deber de tomar decisiones. Modestamente, coincido con el filósofo. La indecisión no patológica, la que deviene del uso pleno de la libertad es normal. Podrá ser que luego del análisis, con ayuda de amigos, consejeros, alumbre la decisión y la persona se convierta en decidido. Respecto de lo ocurrido recientemente en el Congreso, es público que a algunos legisladores se los sindicó como indecisos. El tema no puede pasar así porque sí, o se trata de personas que sufren alguna patología, o quienes les adjudicaron el mote se equivocaron. No se puede ser indeciso por un término prolongado si el hecho que lo provoca no lo merece o su existencia no ha sido reciente y menos repentina. Estimo que sería una forma de colaborar con la salud física, moral y social, ante esta situación y estas actitudes que han mantenido en vigilia a todo un pueblo preocupado por su destino, que en los tableros que existen en los dos recintos de las cámaras del Congreso que indican la cantidad de legisladores presentes y ausentes y se anuncia cuando se cuenta con "quórum" se agregue una información más. Debería informarse previo a la sesión, cuántos legisladores indecisos merodean los pasillos o se encuentran en otro sitio, que se expliquen las razones que dan motivo a la indecisión y de este modo el pueblo conocerá por qué los legisladores están indecisos, para lograr un mayor conocimiento de ellos y poder tomar decisiones en el futuro. Todo en mérito a la transparencia tan mentada desde las más altas esferas. Los indecisos entorpecen el tráfico de todo, confunden y hacen perder el tiempo de las personas serias, que siempre toman decisiones firmes y se desvelan por hacerlo.




























